21 de septiembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT
  • Saúl Ortiz

    El Coso Rosa

    Repaso con agilidad torera los embistes de diestro y siniestro sin que me tiemble el estoque, con el que me enfrento a los morlacos bravos y a los mansos. Me gustan las tardes de gloria, aunque a veces la vuelta al ruedo sea, más bien, una desvergüenza. Entraré siempre a matar aunque antes me deba persignar.

Hasta aquí ha llegado: Toño destapa a Belén Esteban con las cámaras de seguridad

Toño está más enfadado que nunca tras el "Deluxe" de Belén.

Toño está más enfadado que nunca tras el "Deluxe" de Belén.

Ya no aguanta más. Demasiadas acusaciones que han acabado por provocar la respuesta más tajante y esperada del ex representante de Belén Esteban. La verdad al descubierto.

"Sigue ficcionando su vida y, te aseguro, voy a desenmascararla hasta que se sepa toda la verdad". Así de contundente se muestra Toño Sanchís al otro lado del teléfono. Le percibo enérgico pero más enfadado que nunca. No entiende la persecución mediática a la que está sometido. Tampoco que nadie respete su presunción de inocencia. Aunque no siguió la entrevista en directo "porque tenía cosas más interesantes que hacer", fue el pasado domingo cuando decidió enfrentarse al belenazo más esperado. Contestará rotundamente a las acusaciones más graves, pues no está dispuesto a seguir siendo el diabólico representante capaz de estafar a hordas de ciudadanos que colaboraron tras el terremoto de Lorca.

Es este punto el que, sin duda alguna, molesta profundamente a Toño: "Es un tema solidario y, aunque no he querido pronunciarme sobre todo el tema legal porque sigo escrupulosamente las órdenes de mis abogados, no puedo callarme ante esto. Hasta aquí hemos llegado. Se abrió una cuenta -aclara muy excitado- con autorización expresa de Belén que ella misma promocionó en su programa. En ella se hicieron aportaciones dinerarias para los afectados del terremoto. Si hay una tarjeta estará a nombre de la titular de la cuenta que es Belén".

Grabaciones de las cámaras de seguridad

Cuando le pregunto si ha hecho uso y/o abuso de la tarjeta para hacer compras en Hollister, Sanchís no balbucea: "Nunca. Jamás. He tenido una reunión con mis abogados porque, en efecto, vamos a ir hasta el final en este asunto tan delicado. Vamos a pedir solicitar que el centro comercial aporte las grabaciones de las cámaras de seguridad y demostraré que ni estaba allí ni nadie ha comprado nada en esa tienda. Bueno, -matiza- mi mujer fue hace cuatro años a comprarle un regalo a la hija de Belén porque es su tienda de ropa favorita, pero el diecinueve de marzo yo estaba comiendo hamburguesas con mis hijos y no comprando ropa con una tarjeta de una cuenta benéfica. Es una absoluta barbaridad que no pienso tolerar bajo ningún concepto".

Toño no falta a la verdad. Puestos en contacto con La Caixa -entidad en la que se encuentra la polémica cuenta bancaria- aseguran que las tarjetas de crédito/débito solo se pueden facilitar en el domicilio del titular o personándose en la sucursal y presentando el documento nacional de identidad. Siendo así, Belén tendrá que preguntar si el soporte fue enviado a su residencia en Paracuellos y, en cualquier caso, quién lo custodió mientras ella concursaba en Gran Hermano Vip. Aunque prefiere no señalar a nadie, Toño también tiene sospechas de quién puede encontrarse tras los movimientos bancarios denunciados: "Pero no pienso atacar a nadie, que cada uno saque sus conclusiones. Eso sí, no voy a permitir que se me vincule a una estafa tan grave como esta. Por ahí no". Pero los movimientos judiciales del representante no acaban aquí. Me cuentan que habrá novedades que sorprenderán a propios y a extraños. También sobre la casa de El Palmar que algunos han puesto a su nombre y que, al parecer, está registrada en un paraíso fiscal: "No está a nombre de Toño y, desde luego, los propietarios van a demandar a quienes les han acusado de tenerla en un paraíso fiscal", me advierten. 

¿Por qué estuvo Belén a medio gas?

A pesar de los pesares, Belén estuvo a medio gas. Le faltó aclarar lo más importante: cuánto dinero reclama, cuánto ha facturado en los últimos años y, sobre todo, cuáles han sido los desfalcos cometidos. Tampoco dijo qué día interpuso la polémica demanda, eje vertebral de todo el entramado. Belén no aceptó mostrar el registro de entrada del documento ni quiso aportar más datos sobre su defensa en público. Tampoco en privado. Ni siquiera respondió al mensaje en el que le pedí que me confirmara cuándo se personó en los tribunales para encauzar legalmente su batalla contra Toño. Algo huele a podrido. Sobre todo porque fue ella la que incurrió en contradicciones al confirmar haber demandado a su ex representante para luego negarlo a través de su compañero Kiko Hernández. Hay quien considera que este redoble judicial suena igual que el que interpretó contra María José Campanario y su excéntrico progenitor. Promesas vanas que quedaron en agua de borrajas. Sería lógico que en esta ocasión sus pretensiones fueran solo imaginarias, pues para qué afrontar un riesgo que puede acabar en penitencia.

Una cuestión de fe

Lo que propone Belén es una cuestión de fe. Es consciente de que cuenta con seguidores y colaboradores dispuestos a santificarle los pecados sin necesidad de pasar por el confesionario. No obstante, hasta el momento, la rubia no ha mostrado -como anunció- ningún documento que incrimine a Toño en su desvarío económico. Ni siquiera se atrevió a señalarle como responsable de la apertura de una cuenta bancaria a su nombre en la que, al parecer, se profanó la misericordia humana con una compra en Hollister. No encaja su infrecuente precaución si, como confirmó, posee las pruebas inculpatorias. No yerro al concluir que Belencita estuvo comedida en exceso, faltándole el arrojo y la valentía que también anhelo en la otra parte. Ninguno es rotundo ni determinante, aunque Toño nunca prometió que desarmaría a su contrincante. 

No entendí el motivo por el que Belén subestimó la capacidad intelectual de su hermano Cuqui al involucrarle sucintamente en el escándalo. Es importante aclarar que él fue administrador de su sociedad y, por tanto, responsable de tener actualizados los libros contables. Me inquieta que El Cuqui no percibiera irregularidades económicas y que, tras ellas, no informara a su hermana del pastelón que tenían entre manos. 

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