25 de septiembre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La bochornosa manipulación del Gobierno para coaccionar a Ayuso con la epidemia

Isabel Díaz Ayuso, en junio

Isabel Díaz Ayuso, en junio

En lugar de atender el inquietante segundo capítulo de la pandemia, Pedro Sánchez se ha puesto como objetivo utilizarla para desalojar al PP de la Puerta del Sol.

 

 

El Gobierno de España ha decidido gestionar la segunda oleada de coronavirus, que en realidad es mera continuación de la primer, como un fenómeno ajeno a sus competencias y responsabilidades y, además, útil a efectos políticos para intentar minar a rivales políticos.

La persecución a la Comunidad de Madrid, fruto de la indigestión que para la izquierda tiene las victorias del PP durante tres décadas, ocupa más tiempo en los discursos de Pedro Sánchez, sus socios y sus altavoces que la propia lucha contra la pandemia y su efecto sanitario y económico más devastador.

Primero señaló Fernando Simón a comienzos de semana, y después disparó el propio presidente con un descabellado argumentario en la Cadena Ser, mostrando una honda "preocupación" del Gobierno ante los cuantiosos contagios madrileños, pero negándose a tomar ninguna medida y cargando las tintas, de manera obvia, contra Isabel Díaz Ayuso.

 

 

No es nuevo. Durante los peores meses de epidemia, el PSOE y Podemos hicieron lo posible por tapar las vergüenzas propias, que son incontables y explican el récord de mortalidad, y por cargar en la Puerta del Sol las consecuencias de sus negligencias, atacando incluso con sevicia proezas tan claras como el hospital de IFEMA alabado hasta por la OMS.

Que la Ley de Salud Pública aclare que, ante emergencias sanitarias como ésta, la máxima responsabilidad reside en la Administración Central, no ha sido suficiente para que el Gobierno haga su trabajo, en coordinación con unas Comunidades Autónomas que han de participar pero no puede encargarse en solitario, con recursos domésticos, de una amenaza internacional.

Pero que además esa indolencia tenga una clara intencionalidad política, resulta repugnante. Especialmente en aquellos que se han dedicado a tapar las insólitas negligencias de Moncloa desde marzo y a ayudarle a tapar hasta el número real de fallecidos mientras estigmatizan a Madrid y la abandonan a su suerte.

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