25 de noviembre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El Gobierno falsea la letalidad en España: éstas son las cifras reales del drama

Fernando Simón, portavoz de Sánchez en la pandemia

Fernando Simón, portavoz de Sánchez en la pandemia

La segunda oleada del coronavirus sigue siendo para España la peor de Europa. Pero el Gobierno difunde una "fake news" para disimularlo que desmontamos con datos.

 

Fernando Simón lleva días "presumiendo" de que la letalidad en España es inferior a la del resto de Europa, en la misma línea oficial del Gobierno desde que ya en marzo comenzara la pandemia: lo que le pasa al país es lo mismo que le sucede al resto, muerto arriba o muerto abajo. Un discurso destinado a borrar cualquier huella de negligencia e irresponsabilidad en la gestión de la amenaza sanitaria.

Ese mensaje se dio machaconamente en la primera ola de COVID-19, y se repite hasta la saciedad en la segunda, si acaso no es la misma que la anterior y en realidad la epidemia nunca se detuvo: la tregua veraniega fue, probablemente, un recurso político antes que sanitario.

¿Pero hay algo de verdad en lo que sostiene Pedro Sánchez? ¿Tiene razón Fernando Simón cuando le resta importancia al caso español? ¿Estuvimos peor antes y volvemos a estarlo ahora o es cierto que todos los países van igual de regular o directamente de mal?

Sometidos los datos a El Polígrafo de ESdiario, éstas son las conclusiones, con un titular que ya avanzamos de antemano: España sufrió como casi nadie en marzo y vuelve a estar peor que casi todos en septiembre. Digan lo que digan Moncloa y sus portavoces.

Para empezar, remitirse al concepto de "letalidad" es un truco de Simón para escurrir el bulto. Sale efectivamente más baja que en otros países, pero eso lejos de ser un indicio positivo, es una prueba del desastre: es más reducida porque tenemos más contagiados.

 

Si se divide el número total de contagiados sobre las víctimas mortales, que es como el Gobierno calcula la letalidad, el resultado siempre dará una cifra más pequeña para los países con la pandemia más desatada: es una trampa, pues, servirse de esa comparativa para vender la idea falsa de que en España se muere menos gente que en Europa, algo totalmente falso que se intenta colocar.

De hecho, donde la letalidad es baja, porque hay más enfermos simplemente, la mortalidad total es más alta: España acumular 633 muertos por cada millón de habitantes, sin contabilizar 22.000 víctimas que el Gobierno se niega a reconocer; una cifra superior a la de los peores países en términos de fallecidos con arreglo a su población: seis veces más que Alemania y superior a Francia, Reino Unido o Italia, por citar a los más golpeados.

 

 

La segunda oleada

Septiembre confirma esa tendencia española al desastre, camuflada por un Gobierno al que no le faltan apoyos mediáticos para imponer su relato. Pero las cifras son las que son, una vez más. Registramos 10.000 nuevos casos diarios y la tasa de infecciones por cada 100.000 habitantes es de 263: el doble que Francia, con 135, que es la segunda.

Aunque solo somos los séptimos de Europa en realización de test, que es lo que se alega para "justificar" el número disparado de contagios, la positividad al hacerlos es del 11%: en Alemania es del 0,8%; en Italia del 2,5%; y en Francia, del 5,2%.

Tenemos también 20 ingresados en UCI por cada millón de habitantes: Francia 9 e Italia 2. Les cito los que en marzo lo pasaron casi igual de mal. Si pusiera a la generalidad, la desproporción era aún mayor.

 

 

Y llegamos a los muertos desde el 27 de agosto hasta ahora. En España sumamos 623. En Alemania 58 y en Francia 220. En el total de la pandemia, tenemos 633 fallecidos por millón de habitantes con los datos incompletos del Gobierno. Y mil con los reales. Somos los peores.

Ésta es la realidad de la pandemia: fuimos los peores porque en marzo se reaccionó muy tarde, cuando el contagio ya se había extendido y el Estado de Alarma sirvió solo para detener su crecimiento. Nunca para prevenirlo. Y España vuelve a estar a la cabeza en septiembre porque, tal vez, de aquella infección masiva se deriva una transmisión continuada que hoy, digan lo que digan Sánchez o Simón, seguimos pagando a un precio muy alto.

Quizá por eso la posibilidad de que se cree una Comisión de Investigación, exigida este mismo lunes por Pablo Casado, es muy remota. Tanto como que la Fiscalía informe ante el Supremo a favor de que se tramiten las múltiples querellas y denuncias contra el Gobierno por su negligente gestión de la epidemia: de esto último, saldremos de dudas en los próximos días.

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