28 de febrero de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Europa ayuda a Junqueras y Puigdemont pero deja a Pedro Sánchez en coma

Los políticos presos o fugados no son menos culpables y su inmunidad no equivale a impunidad. Pero el fallo hace aún más impresentable que el PSOE gobierne bajo su tutelaje.

 

 

El Tribunal Superior de Justicia de la Unión Europea ha regalado un balón de oxígeno al separatismo catalán, sin duda, al reconocer que todo eurodiputado electo goza de inmunidad desde el mismo momento en que cierran las urnas, aunque no haya formalizado su condición con arreglo a los procedimientos administrativos de su país de origen.

Eso significa que Junqueras debió de ser inmune antes del juicio del Supremo, concluido con una condena a 13 años de prisión por sedición, y que Puigdemont, Comins y Ponsatí lo son también aunque se fugaran de la Justicia española.

Conviene aclarar que inmunidad no equivale a impunidad, y que el fallo judicial no prejuzga ni enmienda ni contrapone una sentencia alternativa que cambia la naturaleza penal de los delitos cometidos por todos los políticos catalanes. Ni tampoco sacraliza el inexistente derecho a la autodeterminación ni legitima la independencia.

Ni siquiera libra a los fugados de la acción de la justicia española ni a los condenados de las penas firmes que ya padecen. Simplemente, en el peor de los casos, se añade otro requisito extra para juzgarlos: que el Parlamento Europeo levante la inmunidad para que el Supremo pueda juzgarles. Algo que siempre ha hecho y que, en el caso de Puigdemont, deberá hacer en cuanto España y sus instituciones judiciales cursen la petición.

Los efectos políticos

El valor y las consecuencias políticas del fallo ya son otra cosa. El soberanismo lo ha presentado como una rotunda victoria no solo de sus dirigentes, sino también de la alocada causa que pretenden imponer. Y pese a ser una falacia, las consecuencias de ese discurso sí pueden ser muy reales.

Sobre todo para Pedro Sánchez, a quien seguramente le hubiera venido muy bien una sentencia limitada al caso de Junqueras para facilitarle el pacto que tenían casi culminado el PSOE y ERC. Pero el fallo europeo es tan genérico -aunque con probabilidad inducido por manos políticas- que sus efectos se extienden a cualquier eurodiputado de cualquier país. Incluido Puigdemont.

Sánchez no puede seguir buscando la investidura con el separatismo. El fallo de la UE lo hace aún más inviable

Y eso estropea el guión y pone en serios aprietos la investidura. Porque un expresidente de la Generalitat retornado a Cataluña con el discurso secesionista intacto, siquiera mientras pierde la inmunidad (conservarla sí sería un escándalo político), constituye una imagen muy poderosa frente a un Junqueras en prisión y responsable de un acuerdo con el "españolista" Sánchez.

O busca otras alianzas, o Elecciones

O bien el PSOE hace unas concesiones vergonzosas a ERC que le permitan a ésta vender una victoria como paso previo a su llegada a la Generalitat; o bien los republicanos no podrán firmar nada por el temor a perder la hegemonía secesionistas ante el redivivo Puigdemont.

Pero es mejor que el problema lo tenga Sánchez a que lo padezca España. Lo responsable sería que el PSOE renunciara a depender de cualquier partido que discuta los pilares constitucionales del país que pretender degradar.

Y este fallo le da la enésima oportunidad para asumir esa obviedad y proceder en consecuencia: buscando otras alianzas constitucionales o convocando otras Elecciones en las que, por supuesto, no podrá ser candidato.

No lo hará, con total seguridad, y preferirá cuadrar un círculo imposible que solo se ajusta si se pagan peajes inasumibles. Siempre lo han sido, pero con este fallo europeo se han triplicado hasta un punto sencillamente insoportable. 

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