18 de septiembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La España de Lopetegui no me entusiasma, ni siquiera un poquito

Los jugadores de España celebran un gol. @SeFutbol

Los jugadores de España celebran un gol. @SeFutbol

Siento indiferencia. Absoluta apatía. 23 nombres, más el de Julen Lopetegui, que no me hacen soñar con gestas como la de Sudáfrica 2010. Espero que se me pase, pues de lo contrario...

No me entusiasma, ni un poquito. Hablo de España, del equipo con el que Julen Lopetegui viajará dentro de nada a Rusia para batirse el cobre con Alemania, Brasil, Francia, Argentina... La lista es apenas discutible, al margen de que eche en falta a algún jugador o que piense que alguno de los llamados sobra. Un cambio aquí o allá, sin embargo, no alteraría mucho la sensación que me transmite la selección. Han pasado dos días desde que salió la convocatoria de 23 y mi indiferencia se mantiene inmutable.

No me refiero al potencial, talento, fútbol y arrestos de la España de Lopetegui. Los tiene. Para dar y tomar. Para repetir el éxito de Sudáfrica 2010. Es otra cosa. Hablo, quizá, de la falta de ilusión con la que he recibido la lista de 23 jugadores del seleccionador. La dejadez y apatía con la que escuché los nombres. La indiferencia ante la ausencia de Morata, merecida por otro lado. O la de Vitolo. El saber que serán los de siempre o casi siempre.

Y ahí está el problema, intuyo. Más de lo mismo o, como dijo en su día Toshack, "los once cabrones de siempre". Lo único que llamó mi atención fue la llamada a filas de Sául. Gran jugador, clave en el Atlético de Madrid. O la de Rodrigo, el fenómeno del Valencia con pasado madridista. Más allá de estas dos anomalías, la convocatoria me dejó, repito, indiferente.

Ni siquiera me he puesto a especular sobre el posible once tipo que Julen Lopetegui utilizará a lo largo de la aventura rusa, aunque lo podría recitar de carrerilla. Ya sabe, querido lector, David de Gea en la puerta, con una defensa de cuatro formada por Carvajal, Sergio Ramos, Piqué... y así hasta, imagino, Diego Costa en la delantera. 

Solo me he parado a pensar en quién ocupará la zona ancha, en quién acompañará al inevitable e insdiscutible Sergio Busquets. Me gustaría que fuera Koke, por cercanía. Porque le he visto mucho más esta temporada que a Thiago y a su todopoderoso Bayern de Múnich. Pero tampoco he meditado mucho sobre este tema, solo lo justo y poco antes de ponerme a teclear estas líneas.

Espero que esta apatía, esta dejadez tan rancia, se me pase según transcurren los días y se acerque el 14 de junio de 2018. Ojalá los amistosos ante Suiza y Túnez me levanten el ánimo y me den ganas de ver a España, de comentar la jugada, de analizar el sistema y de jugar a ser seleccionador mientras apuro unas cervezas con los amigotes. Ojalá. Pero a día de hoy, España no me entusiasma.

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