22 de septiembre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Estalla la guerra abierta entre Arrimadas y Girauta con Ussía de detonante

Arrimadas, frete a Girauta y Ussía

Arrimadas, frete a Girauta y Ussía

Ciudadanos es un polvorín y ha estallado de la manera más ruidosa imaginable. El cruce de mensajes entre cargos y exaltos cargos ya es de alto voltaje y comenzó así.

 

 

La vieja guardia de Ciudadanos y la nueva dirección vivían hasta ahora una guerra soterrada, tan intensa en privado como discreta en público. Pero eso ha cambiado y de una forma explosiva: el apoyo de Inés Arrimadas a la sexta prórroga del Estado de Alarma de Pedro Sánchez ha hecho saltar por los aires la frágil convivencia. 

Y lo ha hecho de una manera explosiva, a cara de perro, con un detonante muy célebre y un protagonista que lo fue todo en el partido: el columnista Alfonso Ussía, de un lado, y el exportavoz en el Congreso, Juan Carlos Girauta, por otro. Así comenzó todo:

 

 

A partir de ahí, 48 horas después la polémica ha llegado al clímax, con respuestas de lectores anónimos pero también, y esto es lo relevante, con la participación de cargos y excargos de Cs que se han posicionado en una batalla en la que no cabe estar en los dos bandos.

El más elocuente de todos ellos ha sido Girauta, que ha reaccionado de una manera muy contundente tras enterarse del "linchamiento" que a su juicio estaba sufriendo Ussía por hacer esa crítica contra Inés Arrimadas. Así lo ha hecho:

 

 

Difícilmente se podría esperar un mensaje tan rotundo de alguien de Ciudadanos contra la nueva estrategia de la dirección a la que no tanto él mismo pertenecía. Y claro, eso ha desembocado en un "fuera caretas" en el que (casi) todos se han posicionado. Unos replicando directamente a Girauta; otros respondiendo directamente a Ussía, como la vicealcaldesa de Madrid, Begoña Villacís, íntima de Arrimadas:

 

 

Es solo el comienzo. Otros cargos como César Zafra o Miguel Gutiérrez también han saltado al ruedo, todos ellos en defensa de la nueva presidenta. Pero falta escucharla a ella y a su mentor, Albert Rivera, muy crítico entre bambalinas. Ése será el corolario de un debate interno que, lejos de haber terminado, acaba de comenzar.

 

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