19 de octubre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Cifuentes se queda, los empleados descansan

Cifuentes, en 2015, junto a un mural en el Metro

Cifuentes, en 2015, junto a un mural en el Metro

La polémica por la decisión de Cifuentes de trabajar en agosto se desmonta con un dato incontestable: el convenio de sus trabajadores prevé un sinfin de derechos al descanso y económicos.

Pedro Sánchez disfrutó de un verano, el año pasado, de lo más tranquilo: estuvo dos veces en Ibiza, otra en Mojácar, también en el Festival de Benicassim, en Vera y en el Valle del Arán. Mientras España estaba por entonces sin Gobierno, tras dos Elecciones Generales en seis mes, al secretario general del PSOE no le faltó sol ni esparcimiento.

Los empleados de Cifuentes tiene jornadas de 7 horas, tres periodos de vacaciones anuales y un ramillete de ayudas

El diario Abc incluso le puso datos a su largo asueto en plena crisis política del país, en buena parte motivada por su negativa a permitir que gobernara la lista más votada y su imposibilidad de trabar una alterantiva con Podemos y los nacionalistas: entre julio y agosto, Sánchez sólo se dejó ver en once ocasiones.

Es decir, el nuevamente líder socialista, disfrutó en apariencia del mismo descanso que un alumno de instituto: 58 días, más otros diez en octubre, cuando aún era diputado pero no secretario general, que invirtió con su familia en irse de vacaciones a los Estados Unidos. Pero nadie dijo nada. O muy pocos, y siempre con retintín, sin darle solemnidad política al asunto.

Sorprendentemente, el debate que no hubo con el larguísimo descanso de un político nacional en pleno bloqueo de España sí se ha intentado azuzar con un caso opuesto y, además, nada novedoso: el de Cristina Cifuentes, que por tercer año consecutivo no tiene previsto marcharse de vacaciones.

Cifuentes no impone nada a nadie

La insólita polémica nace de una respuesta de la presidenta de la Comunidad de Madrid a una pregunta que, en realidad, carecía tal vez de sentido al apelar a cuestiones personales y no afectar a nadie más. Y respondió en clave estrictamente individual: "Las vacaciones es una cosa muy buena, pero tiene que ser voluntario. Yo prefiero quedarme trabajando, porque no se me ocurre mejor sitio que estar que aquí trabajando en la Puerta del Sol en lo que queda de julio y agosto".

Y fue más lejos, para evitar malas interpretaciones. "Las vacaciones son una conquista de los trabajadores", explicó, antes de añadir que, en su caso personal, no cree que tengan que ser "una obligación, sino una opción voluntaria". Algo que de hecho ha repetido en los dos veranos precedentes y que también era habitual en su predecesora, Esperanza Aguirre, muy dada a aparecer por Sol en pleno mes de agosto y a no marcharse de Madrid más allá de cuatro o cinco días.

¿Por qué entonces la controversia? En el día en que se ha encontrado muerto en extrañas circunstancias a Miguel Blesa y el desafío independentista no ha disminuído, la falta de noticias y la necesidad de llenar los debates televisivos no parece suficiente explicación. Quizá la clave esté en la extraña intervención de la ministra de Trabajo, Fátima Báñez, con unas declaraciones vertidas en el transcurso de un desayuno informativo que alentaron la controversia: "El contrato de trabajo en España da vacaciones a todos los trabajadores".

 

Cifuentes, la primavera pasada en Humanes: su agenda es muy parecida en cualquier momento del año

 

Garzón arremete

Suficiente para que el líder de IU, integrado en Podemos, Alberto Garzón; tildara de "indecente" a la presidenta regional y asegurara que su decisión, de carácter estrictamente personal, "destruye derechos conquistados". La realidad, según ha podido saber este periódico, es que todo el equipo de Cifuentes, tanto político como laboral, disfruta de las vacaciones estivales y de todo tipo con la más absoluta normalidad y que su decisión jamás ha sido vinculante para nadie más que ella. Aún más, Cifuentes no tenía pensado referirse públicamente a una medida voluntaria que le parece normal, pero no podía tampoco dejar de responder a una pregunta pública.

El Gobierno de la Comunidad de Madrid tiene de hecho organizadas desde hace tiempo las vacaciones de sus consejeros, que las disfrutarán según el caso por periodos de hasta tres semanas, la cifra habitual o por encima de los puestos de altos directivos en las empresas privadas.

Y con respecto a las plantillas laborales, la nula relación entre la voluntad personal de Cifuentes de mantenerse en su despacho y el tratamiento a los trabajadores de la Comunidad de Madrid se refleja, simplemente, en su convenio colectivo, actualizado a 23 de mayo de 2017.

Nadie polémizó con las largas vacaciones de Sánchez en julio y agosto de 2016 en pleno bloqueo, rematadas en octubre en EE.UU

Ahí se recogen todos los derechos legales de los empleados regionales, que incluyen tres periodos vacacionales (verano, Navidad y Semana Santa) al margen de los festivos ordinarios: el estival de 30 días naturales se disfruta siempre, salvo petición expresa del interesado, entre julio y septiembre.

Jornada continua en la CAM

Además, el convenio prevé una jornada laboral de siete horas diarias “tendente a ser continua” y, entre otros beneficios, un largo catálogo de pluses y ayudas a la escolarización, la asistencia médica o el cuidado de familiares.

Es decir, Cifuentes se queda trabajando por razones personales, pero todo el entorno laboral de la Comunidad de Madrid goza de algunas de las mejores prestaciones de España. Y, pese a ello, la extravagante polémica ha quedado servida. La presidenta auonómica trabajará en agosto, sí, pero los empleados de la región madrileña figuran entre los mejores tratados de España con su convenio laboral en la mano.

 

 

 

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