22 de septiembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Los penúltimos traidores de Pedro

La traición siempre tuvo connotaciones legendarias gracias a Shakespeare. La batalla de Madrid en el PSOE, sin embargo, es más de barrio y tiene un objetivo: vengarse de Pedro Sánchez.

Patxi López y Rafael Simancas son los dos nombres más ilustres que Pedro Sánchez ha perdido en el camino, al menos de manera pública y sonada. Pero no son los únicos y, en el caso de ambos, tiene explicación: lo han hecho a cielo abierto, sin conjuras palaciegas y exponiéndose en una batalla interna que decidirán los militantes.

Dos alcaldes de Madrid que le deben todo a Sánchez son sus primeros 'traidores'

A Sánchez no le ha gustado, como no le gustó el portazo de Antonio Hernando y de César Luena, pero en el entorno de todos ellos se esgrime una poderosa razón: “Ya lo intentó dos veces y perdió, no podía esperar que se le apoyara para siempre”.

Pero hay otros casos menos dignos, que prestaron su respaldo por mero interés y se lo han retirado por la misma razón: acercarse al sol que más calentaba, ponerle precio a esa cercanía y, al final y sin ningún pudor, emular a Bruto con Julio César para ponerse de nuevo al servicio del mejor postor.

La vieja historia de siempre en política revive en Madrid con estruendo de barrio, de navajas afiladas y heridas pendientes con aroma a venganza: la de Tomás Gómez, ahora aliado acérrimo de Susana Díaz, y primera víctima del exsecretario general que dinamitó Madrid para romper el puente que unía a la antigua FSM con Andalucía, Castilla-La Mancha y Valencia en el reto, ya logrado a medias, de acabar con el sanchismo. Los mismos que le pusieron le quitaron, en una batalla cruenta que sólo terminará, o tal vez no, cuando se celebre el Congreso.

Una vieja historia

La historia se ha contado muchas veces, pero no tantas la letra pequeña, la de los personajes secundarios, alejados de los focos y sin embargo claves para entender la condición humana en el ámbito político, tan a menudo interesada, con menos principios que intereses.

Hay dos casos flagrantes, que duelen como pocos en el sanchismo y  ni siquiera gustan a quienes, sin embargo, utilizarán su respaldo durante el tiempo que sea necesario antes de aplicar el viejo aforismo de “Roma no paga traidores”.

Se trata de los dos máximos dirigentes del PSOE madrileño, a la sazón alcaldes de Getafe y Alcalá de Henares, Sara Hernández y Javier Rodríguez Palacios, autores de sendas puñaladas a Pedro Sánchez que no han pasado desapercibidas ni para la víctimas ni para los beneficiarios.

En Madrid el PSOE tiene cuitas pendientes que, si llega Susana Díaz, se ajustarán

Porque ambos llegaron donde llegaron por el apoyo a Sánchez, cuyo discurso sigue siendo el mismo que respaldaron y ahora olvidan a favor de Patxi López. “Ni Hernández hubiera sido secretaria general en la Comunidad de Madrid ni Rodríguez Palacios siquiera candidato a alcalde de no ser por la imposición de Ferraz”, cuentan fuentes socialistas que vivieron en primera fila el ‘abordaje’ de Sánchez a la vieja Federación Socialista Madrileña que tuvo como consecuencia la defenestración de Tomás Gómez, elegido por los militantes, y el ascenso de dos jóvenes desconocidos como Hernández y Rodríguez que nunca han ganado elecciones.

Sin ganar y con Podemos

En el caso de este último, la ‘traición’ ha sido aún más sonada que la de su homóloga getafense: fue impuesto como candidato a alcalde de la Cuna de Cervantes pese a que los Estatutos del PSOE prohibían expresamente que lo intentara por tercera vez tras dos derrotas previas y, además, se prestó a albergar el acto público en el que Sánchez presentó su acuerdo con Ciudadanos tras las primeras elecciones generales de diciembre de 2015.

Ahora, tanto Hernández cuanto Rodríguez son más ‘patxistas’ que nadie, aunque difícilmente les valdrá de mucho: las heridas en el PSOE madrileño son tan profundas e irreparables como para dar por supuesta la vendetta tras el Congreso Regional y los sucesivos cónclaves municipales. “Nadie se fía de dirigentes con poco tirón que se acercan a uno o a otro, es imposible que sigan en la nueva dirección cuando se conforme y muy difícil que repitan como candidatos en las próximas Municipales”, apuntan fuentes del PSOE muy próximas a Susana Díaz, que tiene en Gómez precisamente a su principal valedor en Madrid para la batalla que se avecina.

En esa pugna está más claro quién caerá, el sanchismo en su conjunto y sus más cercanos colaboradores por mucho que ahora muden de chaqueta, que quién vencerá: a los nombres de Antonio Miguel Carmona y Juan Segovia puede añadírseles un tercero, David Lucas, e incluso un cuarto, si prospera la candidatura de la eurodiputada Elena Valenciano adelantada por ElSemanalDigital.

 

 

Mientras, los cuchillos vuelan y el juego sucio no cesa. El propio Rodríguez Palacios, epítome de la 'traición' y célebre en toda España por el bochornoso striptease en instalaciones municipales que primeró tapó y luego se negó a investigar, resume esa batalla con zancadillas y ataques por la espalda.

Aunque intentó acercarse a Susana Díaz antes de cambiar la chaqueta de Sánchez por la de Patxi, la jugada no le salió bien y tuvo que conformarse con alistarse en las filas del vasco. Para desde ahí maniobrar, con la escasa fuerza que tiene pero toda la disposición, contra la dirigente andaluza.

Maniobras

Según confirman fuentes socialistas a ESD, el vicesecretario general del PSOE madrileño y secretario general de Alcalá, la segunda agrupación de la región, puso todas las trabas que pudo para dificultar un abarrotado mitin de la presidenta de Andalucía en un espacio público complutense. "Se hizo y arrasó, peor por debajo no se quería que saliera bien", apuntan las fuentes internas.

El juego sucio ha llegado a incluir afiliaciones masivas de militantes contra Susana Díaz

Y no dudó en intentar aumentar el censo de militantes con una afiliación masiva denunciada, en un caso insólito en España, por su propio número dos, alineado con Díaz: llevó a Ferraz en un sobre un buen puñado de supuestas altas, sin pasar por el preceptivo visto bueno y control de la Secretaría de Organización, que no dudo en denunciarlo por escrito en la sede nacional del partido. Allí llevó las fichas Palacios, en un sobre y apiñadas, en contra del procedimiento habitual en su partido.

Mientras Sánchez toma nota de las traiciones y a Díaz le apunta de quién no se tiene que fiar, las armas del socialismo madrileño se velan para una batalla que será la definitiva y tiene en dos alcaldes, con poco apoyo en sus ciudades y gobernando sin ganar por el apoyo de las marcas blancas de Podemos, la metáfora de los tiempos de cólera instalados en un PSOE con las dagas a punto.

 

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