20 de julio de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

PSOE y Podemos ya tienen un acuerdo que gusta al independentismo

 

 

Por mucha pose que el PSOE mantenga, a la espera de que pasen las Elecciones Europeas, Autonómicas y Municipales, su pacto con Podemos ya es un hecho. Lo fue la pasada legislatura, cuando ambos impulsaron la moción de censura y acordaron los presupuestos con ostentosa propaganda, y lo va a ser en la que en breve comienza.

De hecho ya lo es, con la rúbrica de un acuerdo para la Mesa del Congreso, cuya composición trasladará milimétricamente el resultado electoral y dará mayoría a ambos, con cinco de los nueve miembros previsto. Exactamente eso mismo ocurrió la pasada legislatura, en favor de PP y Cs, aunque en ese caso se presentó como un rodillo lo que también era mera consecuencia del resultado electoral de cada uno.

Sin disimulos tras el 26M

Más allá del cinismo que caracteriza al sanchismo, que presenta sistemáticamente como un abuso lo que hacen los demás en aplicación de sus funciones y como un derecho cuando él hace lo mismo; nadie debe ir engañado a las urnas el próximo 26M al respecto, al menos, del tipo de coaliciones formales o informales que probablemente dirijan España cuando ya no sea necesario disimular.

Nadie debe engañarse: el PSOE ya pactó por acción u omisión con Podemos y el soberanismo. Y volverá a hacerlo

Y la del PSOE con Podemos, en cualquiera de sus opciones, es la más probable. Sánchez, por mucho partido que le haya sacado a su incuestionable victoria el pasado 28A, solo tiene 123 diputados y necesitará para casi todo al partido de Pablo Iglesias. Y no le llegará.

Por eso en el viaje de incorporar a Podemos al Gobierno o al menos a la gobernación, con un pacto de legislatura, va incluido sin la menor duda el entendimiento con el soberanismo. Algo que Sánchez no escondió cuando ocupó la Moncloa sin votos y que ahora, que sí los tiene ya, explorará con mayor razón.

Con Cs, no

La otra alternativa es un acuerdo con Ciudadanos que ahora se antoja imposible, por la negativa del partido de Rivera a entenderse con Sánchez y su apuesta por intentar lograr la hegemonía del centroderecha ahora que el PP se muestra herido. Otra cosa es que, si no se logra el sorpasso, esa estrategia pueda cambiar e impulsar el levantamiento del veto.

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