26 de mayo de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La Comisión de Investigación, crucial para quitar la careta al "Doctor Sánchez"

 

 

El presidente del Gobierno deberá someterse en breve -en principio el 18 de diciembre, pero puede aplazarse por su enésimo viaje al extranjero- al interrogatorio de la Comisión de Investigación en el Senado sobre su tesis doctoral, un caso bochornoso ya de origen que se ha vuelto a reactivar con la revelación de ESdiario.

Este periódico ha publicado la prueba documental, firmada por personal de la propia Presidencia, que demuestra que La Moncloa no tenía ni conocía informe alguno para demostrar la pulcritud de la tesis de Sánchez y, pese a ello, lanzó un comunicado institucional en ese sentido.

 

 

Es decir, mintió de manera premeditada y a ciegas para tapar al líder socialista y hacerle creer a la opinión pública que, en contra de lo que se decía ya en los medios, el trabajo universitario cumplía todos los requisitos académicos.

Exista o no es informe y diga ya lo que diga, la mentira proyectada desde el Gobierno ya es incuestionable y en sí misma exige responsabilidades políticas: es gravísimo utilizar recursos públicos para fabricar a ciegas una coartada al presidente. Y eso es lo que hizo La Moncloa y reconoce su mismísima Secretaria General en un documento crucial publicado por este periódico.

En el caso de que exista el informe antiplagio, ya da igual lo que diga: La Moncloa ha mentido a todos los españoles para proteger a Sánchez

Abonarse a la especie de que no lo conoce porque para Sánchez es un asunto privado, resulta ofensivo para la inteligencia y es incompatible con la difusión previa del comunicado desde Moncloa: si para auxiliar a Sánchez se propagó públicamente una prueba antiplagio que en realidad ni se conocía, ahora que se ha destapado el montaje no se puede apelar a una privacidad inexistente.

¿O acaso Sánchez es presidente para servirse de la Moncloa cuando le viene bien y deja de serlo cuando con ello se quiere escurrir el bulto? En cualquiera de ambas condiciones, la mentira de la Presidencia es escandalosa. Y también, en cualquier escenario, Sánchez tiene la obligación de enseñar el supuesto test antiplagio que Moncloa vendió como propio y ahora de repente es un asunto privado del afectado.

 

La sospecha de que en realidad no existe ese informe está fundada, tanto como la certeza de que en el caso de la tesis hay dos vergüenzas paralelar pero distintas: una el plagio en sí y otra, tan grave o más, el montaje para taparlo con mentiras incompatibles con un cargo público de esta enjundia.

La actitud del PP, clave

El PP se ha comprometido a interrogar a Sánchez hasta en el último detalle. Y el resto de los grupos harían bien en hacer lo mismo. No hay nadie menos indicado para reclamar que asuntos relativos a la ética, la honorabilidad y la decencia se dejen en el terreno privado que alguien que, como Sánchez, apeló a esos valores para llegar al Gobierno.

Si alguien no puede ser opaco, plagiador y mentiroso es Pedro Sánchez, beneficiario de una moción de censura "regeneradora" que, entre otras muchas cosas, le ha quitado el derecho a incurrir en ninguno de esos abusos.

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