18 de noviembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT
  • Saúl Ortiz

    El Coso Rosa

    Repaso con agilidad torera los embistes de diestro y siniestro sin que me tiemble el estoque, con el que me enfrento a los morlacos bravos y a los mansos. Me gustan las tardes de gloria, aunque a veces la vuelta al ruedo sea, más bien, una desvergüenza. Entraré siempre a matar aunque antes me deba persignar.

Antonio David Flores toca fondo ante la espera más amarga y triste de su vida

Antonio David espera y casi desespera la resolución judicial

Antonio David espera y casi desespera la resolución judicial

La situación empieza a ser insostenible pero Antonio David sigue contando con el apoyo incuestionable de sus hijos, que le acompañan en la tensión y la tristeza.

Antonio David Flores no puede más. La espera judicial a la que se enfrenta le está dejando tocado y casi hundido. Es lo lógico después de tener que enfrentarse a una querella por la que podría acabar en prisión. Aunque los abogados consultados por este periódico vaticinan un fallo absolutorio, Antonio David se muestra cauto y nervioso. Sigue sin entender como la madre de sus hijos, Rocío Carrasco, ha podido hacerle una afrenta similar. Acaso es una venganza por tantos años de desesperación mediática. En eso anda su defensa. En probar que la Carrasco actúa por un despecho insospechado, por esa incapacidad que le impide reconocer que se ha equivocado. Al menos es lo que mantienen sus dos hijos cuando hablan sin mordazas. Entre tinieblas, Ro y Da no mienten ni son la voz de su amo. Se desperezan viendo a su padre sonreírles. Es a él a quien le piden consejo y quien les guía entre tanta penumbra emocional.

Dicen que Rocío Carrasco llora como la Zarzamora pero sigue sin llamar a sus hijos

Pero Rocío sigue sin dar señales de vida. No hay una llamada telefónica. Una pregunta, un interés por saber cómo van a afrontar la Semana Santa. Los voceros de la hija de Rocío Jurado invitan a la reflexión con una victimización que, a estas alturas, cuesta digerir. Dicen que llora como la Zarzamora. Que no entiende el motivo de tanta penitencia, pero la realidad es tan aplastante que es difícil poder entender su desánimo. Será la justicia quien determine quién tiene la razón en un asunto que, sin embargo, seguirá sin resolverse: sus hijos siguen esperando un acercamiento.

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