18 de septiembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Una TVE sectaria, hundida y al servicio descarado de Pedro Sánchez

 

 

El tétrico episodio de la entrevista blanqueadora a Otegi, líder de un partido que va a ayudar al PSOE a gobernar en Navarra pese a su batacazo electoral y quizá también a Pedro Sánchez en su investidura, corona una gestión nefanda de RTVE desde que ahora hace un año se convirtiera en el primer objetivo del Gobierno saliente de la moción de censura.

De las intenciones capciosas de la jugada da cuenta el hecho de que, tomar como fuera RTVE, fue objeto del primer decreto ley de Sánchez, que logró por esa vía impositiva derribar la resistencia del Parlamento a permitirlo y colocó a una leal Rosa María Mateo como cabecilla de la transformación del ente público en una herramienta estratégica para el PSOE y, entonces, Podemos.

Con un descaro sonrojante, los mismos grupos que denunciaban solemnes la manipulación y lanzaban campañas como las de los "viernes negros", coparon todas las responsabilidades en TVE y RNE, ayudaron a ejecutar una purga a más de cien profesionales y convirtieron la televisión "de todos" en un altavoz partidista muy eficaz.

RTVE se ha convertido en un altavoz del sanchismo y en una herramienta de su estrategia política

Porque Sánchez ganó las Elecciones un año después, y la complicidad mediática general y particular de TVE no es ajena a ese resultado: en ese tiempo se silenciaron polémicas tan escandalosas como los viajes en Falcon o la tesis del presidente y se suscribió casi íntegro el relato político del sanchismo, convertido en línea editorial de la casa.

El hundimiento de la audiencia, especialmente aguada en los telediarios y espacios informativos, atestigua el enojo de la ciudadanía ante un ejercicio tan descarado y continuado de manipulación, siempre grave, pero especialmente sonrojante cuando procede de quienes más se habían conjurado para acabar con ella y, en realidad, solo querían protagonizarla en primera persona.

Pero esto tiene que acabar. Es difícil que lo haga con un PSOE más fuerte y un Sánchez más convencido de sus fuerzas, sin duda. Pero de algún modo han de conseguirlo las fuerzas políticas en su conjunto. No está claro que un concurso público para elegir al máximo responsable de RTVE sea la solución, pero sí lo está que Rosa María Mateo no puede seguir al frente del ente.

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