El anuncio de Isabel Plácida Bonig ante Pablo Casado sorprende al PP

Bonig y Casado en la plaza de la Virgen de Valencia.

Bonig y Casado en la plaza de la Virgen de Valencia.

Los protagonistas del acto electoral eran María José Catalá y González Pons, sin embargo, la lideresa de los populares valencianos rompió la banca con su declaración.

Isabel Bonig no logró su objetivo de convertirse en la primera mujer presidenta de la Generalitat Valenciana en las elecciones celebradas hace dos semanas. El PP consiguió 19 diputados de los 99 de la cámara autonómica. El peor resultado de la historia con un retroceso de 12 escaños respecto a los comicios anteriores y con Ciudadanos pisando los talones los populares.

Pese a la debacle, el bloque de centro derecha ha estado cerca, a tres diputados, de que se produjera el efecto andaluz. Y a ese dato se coge Bonig. La lideresa mantiene desde la madrugada electoral que son "5.000 votos" los que le han faltado para desbancar a Ximo Puig y ser la presidenta. Un análisis que se antoja muy sintetizado.

Con la digestión aún no completa del resultado del 28-A, Bonig provechó la presencia de Pablo Casado en Valencia para autoproclamarse candidata para las elecciones de 2023. "Yo voy a ser la primera mujer presidenta de la Generalitat. Eso está tan claro como que me llamo Isabel Plácida", soltó ante la mirada atenta de Casado y de los protagonistas del acto, la alcaldable de Valencia, María José Catalá, y el dos de la lista europea Esteban González Pons. Casado vino a contestar de pasada y sin vehemencia que es posible que el PP consiga la Generalitat incluso antes de agotarse el mandato de cuatro años.

La sentencia de la presidenta del PPCV resaltando su nombre compuesto, Isabel Plácida, algo inhabitual en ella y poco conocido por los asistentes, venía a conferir un punto más de solemnidad a su declaración de intenciones acogida con sorpresa y, al mismo tiempo, con frialdad entre los asistentes al encuentro en la terraza del Ateneo Mercantil de Valencia el sábado. Hace menos de un mes, en el principal mitin de campaña celebrado en Alicante, Bonig confió su "palabra de honor" al éxito de Casado y el de ella en las urnas. No pudo ser.

Con todo, en las filas populares la mirada está puesta con luces cortas ante la nueva cita en las urnas. De confirmarse el tsunami  electoral en las autonómicas y municipales cualquier previsión puede saltar por los aires la noche del 26, apuntaba un diputado tras subrayar que en política los anuncios, sobre todo a largo plazo, se transforman en fábulas. Del resultado electoral dependerá si ese día será un domingo plácido para el PP o, por el contrario, abre la batalla interna en una organización que vive los peores momentos de su crónica. 

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