| 25 de Mayo de 2024 Director Benjamín López

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Playa de los Cocedores, Pulpí, Almería. Foto: Manuela Herreros.
Playa de los Cocedores, Pulpí, Almería. Foto: Manuela Herreros.

La última playa andaluza: un refugio de aguas cristalinas y 'trogloditas'

En la frontera entre Almería y Murcia se encuentra la singular playa de Los Cocedores y sus extrañas cuevas. Una cala perfecta de arena fina, poco profunda, ambiente relajado y fácil acceso.

| Manuela Herreros Actualidad

El litoral andaluz está lleno de rincones paradisiacos y nos dirigimos a una de las playas más fascinantes: una cala con forma de media luna, arena dorada y unas extrañas formaciones rocosas y cavidades en los extremos que nos hará volar la imaginación: '¿Trogloditas marineros?'. Más o menos, porque aquí, en la playa de Los Cocedores los fenómenos naturales y la invención humana se dieron 'la mano' para crear un lugar único situado en la frontera entre Andalucía y Murcia, en el municipio almeriense de Pulpí.

Playa de los Cocedores. Foto: M. Herreros.

El nombre de esta cala (que también se conoce por cala Cerrada) va revelando que tiene una historia detrás, pero sólo con verla nos despertará la máxima curiosidad. Y es que las cavidades en las rocas amarillentas y sus onduladas formas nos dejarán boquiabiertos y seguro que queremos una explicación. Pues bien, el origen volcánico de este enclave y la erosión han dado lugar al singular paisaje y luego el ser humano ha sabido sacarle partido y ha utilizado estas cavidades como almacenes y refugios durante las largas jornadas de trabajo al sol en la mar o en el cocedero de esparto natural que tenían en esta playa, aprovechando sus aguas mansas.

Playa de los Cocedores. Foto: M. Herreros.

Además de las cuevas, la pequeña playa de unos 150 metros de longitud es de arena fina y de poca profundidad, por lo que suele tener un ambiente relajado y familiar. Sus aguas son cristalinas y los reflejos de las rocas sobre la superficie del mar al atardecer es un espectáculo único.

Una playa fronteriza y disputada

Los Cocedores es un gran atractivo turístico que pertenece al término municipal de Pulpí, en Almería. Es la última playa de Andalucía, limítrofe con municipio de Águilas, en Murcia, y ambas localidades se la 'disputan'. En la actualidad ambos pueblos la utilizan como reclamo para los turistas, pero históricamente también la pelearon los Reinos de Castilla y Aragón.

Cala de La Carolina, Águilas (Murcia). Foto: M. Herreros

Más allá de la rivalidad y atendiendo a lo importante, que son las características que unen a un territorio, cabe decir que Los Cocedores forma parte de un espacio natural denominado Cuatro Calas. En esta franja de litoral, la vegetación predominante son los matorrales de esparto y otras plantas aromáticas y, como su nombre indica, también por cuatro pequeñas playas que se pueden recorrer a pie a través de un sendero. Justo al lado de Los Cocederos están las vecinas calas murcianas de La Carolina, La Higuerica y Calarreona.

Una playa con mucha historia y fácil de llegar

Los Cocedores fue el espacio de trabajo de muchas familias que vivían del esparto, de gran calidad en esta zona, y encontraron en estas cuevas el lugar perfecto para tratarlo y convertirlo en variados y útiles objetos para las labores domésticas o agrícolas o como calzado, entre otros. Para conseguir la fibra perfecta, una vez recogido el esparto se tenía que mantener en agua durante unos cuarenta días, antes de aplastarlo para poder darle formas. Las cuevas se excavaron y adaptaron a las necesidades de los habitantes y se utilizaron también para descansar y refugiarse del abrasador sol de la costa almeriense.

Ahora, el viajero puede darse un relajante baño y asomarse a las cavidades, huella de la historia de una comarca agrícola y pesquera, con facilidad, porque además es muy sencillo llegar por carretera, cuenta con un amplio aparcamiento y dos chiringuitos.

Un destino perfecto que además ofrece otras grandes sorpresas, como la Gran Geoda de Pulpí, que se encuentra en el mismo pueblo y que es una maravilla natural única en el mundo, o el Cabo de Gata, un paraíso para los submarinistas.