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La candidata del PSOE a la Alcaldía de Alicante, Ana Barceló, interviene durante un acto de precampaña del PSOE, en el Paraninfo de la Universidad de Alicante, a 5 de mayo de 2023
La candidata del PSOE a la Alcaldía de Alicante, Ana Barceló, interviene durante un acto de precampaña del PSOE, en el Paraninfo de la Universidad de Alicante, a 5 de mayo de 2023

El PSOE de Alicante admite ideas para “colocar” a Ana Barceló lejos de la ciudad

La decisión de Diana Morant de rescatar a Ángel Franco para el nuevo proyecto socialista en la Comunitat tiene consecuencias relevantes que se empezarán a producir tras las europeas.

| A. Errazu Edición Alicante

La decisión de Diana Morant de rescatar a Ángel Franco para el nuevo proyecto socialista en la Comunitat Valenciana tiene consecuencias relevantes que se empezarán a producir tras las elecciones europeas. Que el exsenador haya metido la cabeza en la ejecutiva de los socialistas valencianos es más que sintomático, pero no definitivo. Se supone que es un intento de la nueva secretaria general del PSPV de contentar a todas las familias, y Alicante, controlada por Franco, es importante dentro del nuevo organigrama. Sin embargo, esta decisión, salomónica, no acaba con la guerra en la agrupación local del PSOE, donde varias de las “sensibilidades” del partido han sido capaces de pactar antinatura con enemigos declarados con tal de librarse del veterano exsenador. Y, oh sorpresa, la jugada no les ha salido como estaba previsto: el exsenador hizo exactamente lo mismo, pactó con el diablo, y le votaron, la vida sigue igual.

Entonces, ¿qué viene ahora?, ¿qué futuro tiene la portavoz municipal, Ana Barceló, con un Franco recompensado por la nueva lideresa del partido? Y lo más importante, ¿el PSOE de Alicante diseñará una estrategia para acabar con el reinado de Barcala?

Lo que viene ahora no puede ser que Barceló y Franco se enzarcen en lanzarse pullitas en una cafetería delante de todo el mundo, y encima se grabe. Acciones de ese tipo dicen muy poco de estos personajes que han lidiado ya en mil batallas políticas.

El futuro de Ana Barceló en Alicante estaba escrito. Todo el mundo, el primero Barcala, sabía que no iba a ganar las elecciones municipales. No hacía falta que se buscasen excusas de mal perdedor como que fue un plebiscito contra Pedro Sánchez. Como Alicante quiere ser Vigo, lo digo por las luces de Navidad, se puede comprobar que allí, en el municipio gallego, sigue gobernando el socialista Abel Caballero Álvarez, que digo yo, sufre al mismo presidente del Gobierno que el resto de españoles. Argumento inválido.

La, aún, actual portavoz, se apoyó en las primarias en Ángel Franco para que este movilizara a los suyos y fuera así la elegida para tratar de hacerse con la Alcaldía. Al día siguiente de celebrarse las votaciones de las primarias y salir ganadora, negó como hizo Pedro con Jesús de Nazaret ese apoyo (corte de manga al exsenador). A partir de ahí, todo fue a peor. Si la militancia venía aguantando a un señor 20 años, el cual controlaba a su antojo la agrupación con formas muy cuestionables, ahora entraba una señora de Sax que despreció al partido, le negó a que participara en el programa electoral y campaña, hizo la lista electoral sin comunicarlo al comité electoral -lo supo antes la prensa que el partido- y rechazó cualquier ayuda del secretario general local, Miguel Millana, hombre de consenso y con el que se puede dialogar. Eso sí, todo lo hizo con el visto bueno de Ximo Puig, máximo responsable del desastre alicantino, que a la postre, con su fracaso electoral en Alicante, le apartó de comandar el tercer Botànic.

Puerta grande


Por lo tanto, con estos antecedentes, lo que quiere la mayoría del partido en Alicante es que Barceló se vaya por la puerta grande. Hay varias ideas: desde acompañar a Ximo Puig en su exilio en París a gobernar cualquier comunidad de vecinos... lejos de la capital, claro está. En el PSOE de Alicante admiten ideas para buscarle destino, incluso se plantean crear un apartado en este sentido en su web.

Ahora en serio, la situación actual es dantesca. A pesar de ello y de que Diana Morant lo conoce todo al dedillo, a Barceló se la ha premiado. Ya no solo se la incluye en el Comité Federal, sino que ha colado en la ejecutiva de País a uno de los suyos. Demasiadas contradicciones, demasiado tiempo perdido.

Por una vez, y sin que sirva de precedente, el PSOE de Alicante debería elegir libremente a su mirlo blanco. Tiene tres años por delante. Ni el futuro es Ana Barceló, cuya gestión al frente de la oposición en el Ayuntamiento es más que cuestionable, ni Ángel Franco debe hacer y deshacer a su antojo. Seleccionar a los más inútiles para que sigan tus directrices, muchas veces equivocadas, no tiene mérito. Ahora se aproximan unos meses moviditos, pero el futuro actual del PSOE de Alicante, es que no lo tiene.