| 30 de Septiembre de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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No Renunciaremos

Se cumplen 25 años del secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco. La memoria es selectiva, pero hay fechas inolvidables por diversos motivos, unos compartidos y otros, más personales.

Se cumplen 25 años del secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco. La memoria es selectiva, pero hay fechas inolvidables por diversos motivos, unos compartidos y otros, más personales. En 1997 sucedieron muchas cosas. En mi memoria y en mi retina, dos acontecimientos únicos e inenarrables: el terrorismo etarra nos arrebató a Miguel Ángel Blanco. Meses más tarde, di a luz a mi primer hijo, un varón, Benito. Me resulta imposible olvidar aquellos tres días de julio. El dolor de una muerte vil e injustificada deja marca de por vida.

Con ocasión del homenaje y recuerdo a M.A.B., escuchaba las palabras de S.M. El Rey Felipe VI en Ermua: «No podemos permitir que los jóvenes ignoren lo que pasó en aquellos dolorosos días». No lo olvidamos quienes durante tres interminables días mantuvimos nuestra alma en vilo por si la pesadilla terminaba, esperando una última hora del telediario que anunciara el rescate de aquel chaval concejal del PP, cuyo crimen, para el terrorismo etarra, fue ser vasco y español.

Es un alivio para España que haya jóvenes que conozcan, recuerden y engrandezcan a Miguel Ángel Blanco, uno de esos españoles cuya muerte dejó una profunda herida en nuestras almas

ETA tampoco se olvida. Algunos se empeñan en recordar episodios de hace más de ochenta años que nuestros abuelos cerraron, sanaron y olvidaron, mas pretenden que olvidemos crímenes de una banda terrorista que operaba hasta hace poco más de una década, cuyos antiguos dirigentes frecuentan parlamentos, dirigen autonomías y gobiernan naciones, la nuestra, en concreto. Bildu ya es socio primordial del PSOE y de Pedro Sánchez y no es tarde para arreglarlo. Ni siquiera cuando Otegi sea Lehendakari lo será.

 

Aún así, mi Fe y esperanza permanecen inquebrantables. Hay un futuro mejor. Lo hay para nosotros y para las generaciones venideras. Un futuro de libertad por el que hemos de luchar para que mi hijo –nuestros hijos– que de un modo u otro sintió, sufrió y lloró lo que sucedió esos días, porque yo se lo transmití y porque nunca ha querido olvidarlo, nunca olvide quién fue Miguel Ángel Blanco, por qué murió, por quién murió y lo que significó para España, hoy hecha trizas, porque muchos se empeñan en no dejar ni los restos.

Es un alivio para España que haya jóvenes que conozcan, recuerden y engrandezcan a Miguel Ángel Blanco, uno de esos españoles cuya muerte dejó una profunda herida en nuestras almas. Es su obligación transmitirlo, ya sea desde las entrañas o desde los atriles. Es su obligación y la nuestra. Y es nuestro deber luchar por que en el 50 aniversario de su muerte celebremos que la presencia de sus asesinos en las urnas y en el parlamento sea un mal recuerdo que no queramos revivir.

Hay esperanza, Majestad. Por suerte hay jóvenes, como Benito, que saben quién es M.A.B., quien es ETA, qué es el terrorismo de ETA y qué representa BILDU. El mal vence a menudo. Pero esa no es razón para renunciar al bien. No renunciaremos.