Matalascañas instala una ducha de pago en la playa que desata la polémica
Se trata de una iniciativa pionera que persigue ahorrar agua, que ha contado con el aval del Ayuntamiento de Almonte (Huelva), y genera opiniones divididas: ¿Ahorro o robo?
Ducha de pago en la playa de Matalascañas (Almonte, Huelva).
La popular playa de Matalascañas, situada en el municipio de Almonte, en Huelva, es foco de la polémica a raíz de la instalación de una ducha de pago. Aunque de momento se trata de un proyecto piloto en fase de pruebas, las opiniones no han tardado en producirse entre los usuarios, que tienen posiciones encontradas sobre el asunto.
Esta primera ducha 'inteligente' se ha instalado en la zona del arenal frente al Hotel ON, que colabora junto con el Ayuntamiento de Almonte en la iniciativa impulsada por dos ingenieros locales, Luis Breña y Curro Moreno.
Para poder utilizar el dispositivo habrá que hacer uso del teléfono móvil ya que es necesario escanear un código QR en esta primera fase de pruebas, pero la máquina está preparada para cobrar y aunque aún no se ha establecido la tarifa, se estima que pueda rondar un precio de un euro por un minuto debajo del agua.
¿Ahorro o robo?
Los impulsores defienden que el proyecto busca mejorar la eficiencia en el uso del agua mediante la aplicación de nuevas tecnologías y concienciar del "valor del agua" en Matalascañas. Una opinión que comparten algunos de los usuarios de la playa, que ven esta medida como necesaria debido al uso abusivo que realizan algunas personas, que pulsan el botón una y otra vez sin miramientos o incluso lavan los juguetes de los niños. Para ellos, un derroche de agua al que se debe poner freno.
Pero muchas de las opiniones sobre el dispositivo son claramente en contra, ya que consideran excesivo que se ponga precio a la ducha para quitarse la arena antes de volver a casa o al chiringuito. Los vecinos consideran que con los impuestos que pagan se puede sufragar este servicio, mientras que los visitantes alegan que ya es suficientemente elevado el gasto que realizan en hoteles o apartamentos para también rascarse el bolsillo por una ducha en la playa. "Ya mismo nos cobran por entrar" o "esto es un robo", son algunos de los comentarios a la ducha inteligente y recaudadora.
La polémica está servida, aunque cabe recordar que en los últimos años las medidas para ahorrar agua en Andalucía han sido aún más drásticas por la sequía y de los grifos de las duchas de las playas no salía ni una gota de agua.
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