| 06 de Julio de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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La Aldea del Rocío durante la última celebración de la procesión.
La Aldea del Rocío durante la última celebración de la procesión.

La Romería del Rocío, un ritual único que consigue la declaración de BIC

La peregrinación religiosa más popular de Andalucía está a punto de celebrarse y le llega su reconocimiento oficial al registrarlo la Junta de Andalucía como Bien de Interés Cultural.

| Manuela Herreros Andalucía

La Romería de la Virgen del Rocío es la peregrinación más multitudinaria de toda Andalucía y entre las más populares de España. En esta celebración, miles de andaluces demuestran su fervor protagonizando emotivas y festivas caminatas desde sus lugares de origen hasta la Aldea, inmersa en el pinar y las lagunas de Doñana.

Estos días son de preparativos, porque queda poco para el traslado de la Virgen a su santuario, que se realiza el día 29 de mayo, mientras que el día 3 de junio arranca esta Romería del Reencuentro, como se ha denominado después de casi tres años sin peregrinar por la pandemia. El famoso 'salto de la reja' llegará en la madrugada del 6 de junio, dando prueba al mundo entero de esta manifestación religiosa única.

Pero además de la relevancia que tiene esta fiesta de tradición y fe y que se comprueba en las jornadas de camino o durante la convivencia en las 'casas' de la Aldea, llega el reconocimiento institucional para esta Romería, que acaba de ser inscrita como Bien de Interés Cultural (BIC) en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía.

Una declaración bajo la tipología de Actividad de Interés Etnológico para la Romería de Nuestra Señora del Rocío en Almonte (Huelva), que "ostenta un enorme valor simbólico y etnológico, como representación de la identidad andaluza, siendo especialmente significativa la actividad patrimonial inmaterial".

Así se recoge en el texto de la Junta, que destaca que se trata de la romería mariana supracomunal "más multitudinaria" de Andalucía, junto con la romería de la Virgen de la Cabeza de Andújar (Jaén), y "la de mayor extensión territorial más allá de los límites geográficos de la propia comunidad, con especial incidencia en las ocho provincias andaluzas, constituyendo una emblemática manifestación de la religiosidad popular andaluza".

Bienes tangibles e intangibles reconocidos como BIC

Esta declaración presta especial atención a todos aquellos objetos y elementos más relevantes vinculados a la Hermandad Matriz para el desarrollo de la romería y que "deben ser elementos de tutela", ha señalado la Junta.

Así, se protege como Bien de Interés Cultural la talla de Nuestra Señora del Rocío y Niño (anónima del siglo XII), una imagen de indudable valor artístico, histórico y etnológico, ya que es el "principal referente simbólico que vertebra el santuario y la romería", se trata de una talla gótica realizada en madera de abedul policromada.

Además de la Romería de Pentecostés, o Rocío Grande, se protegen como Bien de Interés Cultural de carácter intangible el Rocío Chico, celebración que tiene lugar desde 1813 cada 19 de agosto con una solemne Función Votiva, en agradecimiento de la población ante la ocupación de las tropas francesas; la Fiesta de la Luz o Candelaria, así como las peregrinaciones anuales de las hermandades filiales, que tienen lugar los primeros días de febrero.

Asimismo, también se protege las 'venidas de la Virgen' a Almonte, traslados de venida e ida donde la Virgen cambia la indumentaria de Pentecostés por la de Pastora y estipulados actualmente cada siete años y la función o misa parroquial y posterior procesión de la Virgen ataviada de Reina por las calles almonteñas.

El origen del Rocío

La peregrinación y el culto se fundamentan en la leyenda de la aparición de la Virgen del Rocío, denominada primigeniamente Santa María de las Rocinas, advocación mariana cuyo origen se sitúa tras la conquista cristiana, a finales del siglo XII, en un cruce de caminos entre las actuales provincias de Huelva, Sevilla y Cádiz.

Por otro lado, la primera alusión a la advocación y culto que tiene objeto a la Virgen del Rocío se recoge en el Libro de Montería de Alfonso XI (1350), aunque en el siglo XV se supone un aumento del crecimiento devocional en el entorno próximo, especialmente en la villa de Almonte, lugar de origen de la Hermandad Matriz, donde a finales del siglo XVI y principios del XVII se constatan los primeros traslados de la Virgen como consecuencia de epidemias, sequías y diversas calamidades públicas.

Según la historiografía, la Romería del Rocío parece configurarse hacia mediados del siglo XVII, cuando Nuestra Señora de las Rocinas es nombrada patrona de la villa de Almonte, en 1653.

Asimismo, durante el siglo XVIII se produce un auge devocional alcanzando su fiesta en la Pascua de Pentecostés a diversas poblaciones de la comarca. Cuando se redacta la Primitiva Regla de Almonte (1758), ya existen un templo y siete hermandades que otorgan a la romería carácter comarcal, conociendo momentos de esplendor hasta la invasión francesa.

Celebración del Rocío en los años 20.

Así, en el siglo XX, tras la Coronación Canónica de la Virgen (1919) y las obras del nuevo templo (1969), "se produce el arranque de la gran explosión rociera en Andalucía, que vivirá la mayor expansión de las hermandades filiales entre las décadas de los 80 y 90", ha señalado la Junta, toda vez que ha apuntado que "como ritual festivo, el Rocío constituye un hecho significativo de la sociedad y la cultura andaluza".

En definitiva, un ritual único, donde confluyen e interrelacionan lo cultural y lo natural, ya que se celebra en pleno Parque Natural de Doñana y se materializa en el Santuario y la aldea de El Rocío, declarados Bien de Interés Cultural con la categoría de Sitio Histórico en el año 2006.