| 16 de Septiembre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Sánchez y su renovado Consejo de Ministros.
Sánchez y su renovado Consejo de Ministros.

Sánchez margina al PSOE andaluz en el nuevo Gobierno y acentúa su crisis

La federación más numerosa y la que primero deberá enfrentarse a las urnas (según el calendario) ha sido orillada casi por completo en pleno proceso de sucesión, con Juan Espadas al frente.

| Manuela Herreros Andalucía

En los planes de Pedro Sánchez no hay cabida para el PSOE andaluz. La remodelación en los cargos del Gobierno se ha realizado prácticamente sin representación por parte de la federación socialista más numerosa del país, que cuenta con más de 42.000 militantes. Y la que, teóricamente, primero habrá de enfrentarse a unas elecciones, con perspectivas nada buenas. 

 

No sólo es el partido con más afiliados, también es el que ha gobernado una comunidad durante más tiempo, la Junta de Andalucía de manera ininterrumpida desde 1978 hasta el 2019. En los últimos comicios logró también mayor representación parlamentaria, aunque el pacto entre PP y Cs les colocó en la oposición por primera vez en la historia.

Lejos queda también ese PSOE cuyos líderes ideológicos y políticos eran andaluces. El ex presidente Felipe González o Alfonso Guerra llegaron desde Sevilla a Madrid para dirigir el país y sirvieron para afianzar el feudo socialista andaluz, que no había sido cuestionado hasta ahora.

Lo que no se sabe es si Sánchez ha encontrado posibles ministros talentosos en sus filas o simplemente ha querido alejarse de lo que ha representado el socialismo durante casi 40 años la Junta de Andalucía, sus escándalos por corrupción y las condenas a sus dos expresidentes.

Tan fuerte ha sido la federación andaluza en la trayectoria del partido que se batió en duelo con Sánchez luchando en las primarias nacionales con Susana Díaz a la cabeza. Una batalla que perdió la sevillana y a partir de ese momento parece que la distancia con el socialismo andaluz es más grande.

Ahora tiene a su 'fiel' Juan Espadas como candidato a la Presidencia de la Junta de Andalucía, después de que rematara a Díaz en las primarias regionales. Pero el regidor de la capital hispalense todavía tendrá que demostrar la fuerza de su figura y recuperar el gran bastión para el PSOE.

 

Sánchez ha preferido mirar de Despeñaperros hacia arriba, a la capital y a Cataluña, para su cambio de caras y cargos. No sólo no hay fichajes andaluces, sino que salen por la puerta dos de los máximos apoyos del presidente durante esta pandemia.

Por una parte, la cordobesa Carmen Calvo, que ha ocupado el puesto de vicepresidenta primera y ministra de la Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática. También el ministro de Justicia, el sevillano José Carlos Campo.

Sánchez prescinde de la que ha sido el “perro de pelea” con su propio socio de Gobierno, Podemos, y también parece querer dejar en el recuerdo al responsable de la cartera que ha otorgado los indultos a los presos independentistas.

Calvo y Campo en un acto como ministros del Gobierno.

 

De esta criba sale también dañada la sevillana María Jesús Montero, que no abandona el Ejecutivo pero pasa de ser la imagen y voz del Gobierno a un plano menos relevante y más discreto al frente de Hacienda y Función Pública.

Con estas decisiones, que apartan al PSOE-A, también se da la espalda a la comunidad más poblada de España, una de las más extensas en cuanto a territorio y con graves problemas estructurales, como un elevado índice de desempleo.

Andalucía se queda con pocos representantes que la defiendan en el nuevo Gobierno. Cuando un político conoce directamente un territorio es más fácil que sea consciente de sus carencias y virtudes, pero por lo que se ve, las aportaciones de las filas socialistas en Andalucía no se tienen en cuenta en este reparto.

Aún quedan ministros “del sur”

Pocos, pero aún queda una leve visión andaluza en la política nacional, concretamente, al frente del Ministerio de Agricultura y Pesca, sectores estratégicos para la comunidad que se mantiene en manos del Luis Planas. Aunque es valenciano de nacimiento, ha sido consejero de la Junta de Andalucía en esta misma materia y de Presidencia.

Tampoco nacido, pero con familia gaditana permanece en su puesto el ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, que accedió como diputado por las Cortes de Cádiz. Similar el perfil de Alberto Garzón, que mantiene la cartera de Consumo, ya que no se ha “tocado” al socio de Gobierno, y proviene de familia malagueña. En este caso, Garzón ha tenido un vínculo más estrecho con la ciudad donde ha vivido, se ha formado y desarrollado gran parte de su actividad política.

Para Moreno es un gobierno sin proyecto

El presidente de la Junta, Juanma Moreno, fue preguntado este martes por los nuevos rostros con los que se da una imagen renovada al Gobierno de España. Parece que para el líder andaluz no es un problema en que los elegidos no figuren en el padrón andaluz, pero sí lo es que sea un equipo sin alternativas para lograr la recuperación del país.

El problema no es tanto de caras, sino de contenido y de proyecto

Moreno no ve una hoja de ruta marcada por parte del Ejecutivo de Sánchez ni metas claras en el plano económico o social. "No tiene un proyecto claro, sigue condicionado por Podemos y sigue siendo rehén de sus socios, con falta de criterios, objetivos y proyectos", señaló el presidente andaluz.