| 03 de Diciembre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Isabel Rábago pone los puntos sobre las íes a su salida del concurso.
Isabel Rábago pone los puntos sobre las íes a su salida del concurso.

Isabel Rábago confiesa sus tres momentos malos en Secret Story y 2 datos falsos

Nuestra compañera en ESchismógrafo retoma su columna semanal tras 10 semanas en "La Casa de los Secretos" y lo hace desvelando a las personas que ha sacado de su vida de un plumazo.

| Isabel Rábago Chismógrafo

 

 

Retomo mi columna después de 10 semanas de ausencia voluntaria tras finalizar mi trabajo en La casa de los secretos. Dicen que regresar cuesta y que normalmente las personas tardan en adaptarse a la realidad, pero no es mi caso. Salir de Guadalix y regresar a mi entorno, con los míos, reiniciar todo lo que tenía pendiente, regresar a mi trabajo y estudios es la mejor medicina.

Han sido semanas de aprendizaje, de conocer y de convivir con personas con las que no coincidiría en mi día a día. Personas más allá de los personajes que han merecido la pena y que ya forman parte de mi historia. Luego están los personajes que se quedan en eso, en meras parodias que son capaces de hacer cualquier cosa: denostar, mentir, difamar, provocar, insultar, burlar… con tal de ganar un poco más de dinero. Pero para mí, no todo vale. Ni en la vida real, ni en la telerrealidad.

"Los tres únicos momentos malos que he pasado en la casa"

En mi experiencia solo tengo buenos recuerdos. Los tres únicos momentos malos que he pasado en la casa, tres y no más, ya están en la papelera. En dos meses y medio de estrés continuo y en un ambiente en el que te hacen saber a cada minuto que eres el objetivo por batir, cueste lo que cueste, es normal que te rompas en algún momento. Pero no es verdad que me quisiera ir todas las semanas. Falso. No es verdad que en mi vida normal sufro ataques de ansiedad o de pánico. Falso. Datos que puedo demostrar médicamente. De igual manera que puedo demostrar que yo no necesito absolutamente nada, no tomo ni una sola pastilla en mi día a día, salvo la de las migrañas. Las tres únicas pastillas que he recibido en esa casa han sido bajo control médico, como no puede ser de otra manera. Cuestionar eso es grave. Lo dejo por escrito porque yo mi vida sí que la puedo demostrar. Otros no sé si van a poder demostrar lo que han aseverado públicamente.

 
Pero si algo me ha sorprendido, es la capacidad de aguante que tengo ante situaciones muy adversas y eso he llegado a la conclusión, de que te lo dan los años, la experiencia, la educación que recibiste en tu casa y la formación.

La formación está al alcance de cualquiera y no es necesario ir a la Universidad

Hablar de formación no es malo. La formación está al alcance de cualquiera y no es necesario ir a la Universidad para adquirirla. Conceptos básicos que algunos intentan ridiculizar, pero eso les retrata a ellos, no a mí. Yo soy de las que alardea de que el espectáculo, el entretenimiento, y menos en un medio de comunicación, no deben ni pueden, estar reñidos con los principios y valores básicos para desarrollarte y convivir. Lo que ocurre es que en los realities esos conceptos esenciales no suman, restan. Pero el problema lo tienen ellos, no yo.

 
Salir y enfrentarte a lo que se haya podido decir de mí, no suponía para nada un trauma. Nunca lo ha supuesto. Uno entra en un concurso para que se le analice, juzgue o sentencie. Las reglas del juego están marcadas y las aceptas. También pones precio a eso y si te lo dan, es porque lo vales. Lo que no consiento son las mentiras, difamaciones, insultos y tergiversaciones de una realidad que han querido hacer mía y no lo ha sido. Algunos se debieron de pensar que yo me quedaría dentro de la casa para toda la vida, pero no. Así que ahora toca que cada uno asuma lo que haya dicho públicamente traspasando límites que no se pueden permitir.

Los nombres propios que Isabel Rábago ha sacado de su vida de un plumazo

Me preguntan por nombres propios. A esas personas las he sacado de un plumazo de mi vida y no volverán a entrar. Las injurias, tienen las patas muy cortas. No sé si coincidiré con ellas en un plató, yo al menos no voy a pedir el no coincidir, como al parecer algunas sí han solicitado. Mi profesionalidad está muy por encima de los caprichos personales y yo nunca he jugado con el trabajo de nadie. Pero no volverán a estar en mi vida, jamás. Tampoco pienso hacer espectáculo de algo que no me merece la pena. No soy de ese tipo de personas que son capaces de hacer cualquier cosa por el "maldito parné". Yo, no. Eso no me hace mejor que nadie. Es una cuestión de principios.

Aprovecho estas líneas para agradecer los miles de mensajes que he recibido de amigos, anónimos, compañeros, jefes que me han felicitado y me felicitan por mi concurso, mi saber estar, educación y control. Y es que nadie va a reescribir lo que yo he visto, escuchado, vivido, sentido en una casa que ya forma parte de mi vida y de mi experiencia vital. A todos los que insistieron para que estuviera dentro de la casa, a todos los que lo hicieron y hacen posible, gracias eternas.