Rosa Villacastín, ya jubilada, critica y airea datos íntimos de Ana Rosa Quintana
La veterana periodista 'raja' de su antigua amiga y para ello ensalza a Silvia Intxaurrondo que "no va de diva" y prima la seriedad frente al espectáculo. Todo bastante parcial.
Rosa Villacastín en la misa funeral de María Teresa Campos.
Llama la atención que haya esperado al retiro para afilar la lengua. Rosa Villacastín, histórica del corazón y compañera de Ana Rosa Quintana en los inicios del formato rosa televisivo —aquel Extra Rosa que arrasaba en Antena 3 y en el que debutó un jovencísimo Jorge Javier Vázquez— ha decidido ponerle la guinda a su carrera con una crítica de esas que escuecen.
Ahora, con 78 años y fuera del escaparate, Villacastín dispara sin miramientos. Y el blanco, cómo no, es su ex compañera de plató. Ana Rosa, con 69 años, sigue en la cima: reina absoluta de Telecinco, empresaria de éxito con su productora Unicorn Content, y dueña y señora de la franja matinal y de tarde con espacios como El programa de Ana Rosa, TardeAR, La mirada crítica, Vamos a ver o Fiesta. Todo lo factura ella. Todo queda en casa. Todo suma ceros.
Pero Villacastín, en una entrevista para el pódcast El círculo independiente, no ha tenido reparos en desvelar lo que, según ella, hay detrás del imperio: un olfato infalible para el dinero, pero poca esencia periodística. Con un tono a medio camino entre el reproche y la amargura, lanza una frase que lo resume todo:
"Ana Rosa es una empresaria nata… Ya es millonaria, pero podría ser mucho más. Tiene 44 pisos, creo. Tiene ojo para saber dónde hay que invertir".
Y remata con una confesión demoledora: ni siquiera ve El programa de Ana Rosa. Ella prefiere la sobriedad de Silvia Intxaurrondo, de la que asegura que "es el referente actual de la televisión", y se deshace en elogios a la periodista vasca, a la que contrapone con Ana Rosa sin disimulo: seriedad frente a espectáculo, compromiso frente a negocio. "No va de diva", sentencia.
¿Admiración o ajuste de cuentas? Porque el tono deja poco margen a la duda. Cuando Jordi González la despidió con honores en plató y le preguntó si dejaba enemigos, Villacastín evitó dar nombres. Pero ahora, ya sin maquillaje televisivo ni compromisos con la escaleta, parece que los silencios de ayer se transforman en dardos de hoy. Que el reproche venga justo después de jubilarse no parece casual.
Ana Rosa, por su parte, sigue sin bajarse del trono. Y probablemente, también sin mirar atrás y ha pasado olímpicamente de la 'trasnochada' Rosa Villacastín.