TVE liquida a Belén Esteban y a María Patiño: despido sin opción de vuelta

Las dos pensaban que la televisión pública les iba a dar una oportunidad en septiembre. Pero lo que han recibido ambas es un portazo antológico

Belén Esteban y María Patiño en noviembre de 2024.Europa Press

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Ni una segunda oportunidad. Ni un giro inesperado. Ni siquiera un portazo, porque la puerta ya estaba cerrada desde que entraron. Así ha sido el fugaz paso de María Patiño y Belén Esteban por Televisión Española. Según publica el portal Informalia citando fuentes de la Corporación Pública, no volverán. No ahora, ni más adelante. No por la ventana, ni por la chimenea. “Se intentó y no funcionó”, zanjan desde dentro.

La frase lo dice todo. En TVE no hay intención de repetir el experimento ni de fingir que aquello tuvo posibilidades reales de arraigar. “Están amortizadas”, dicen. “Y ese tipo de corazón ya no tiene sentido ni futuro”. Fin de la cita. Y, por si no quedaba claro, rematan: “No sería lógico que regresaran a la cadena donde no funcionaron”. Palabra de una televisión pública que no quiere reincidir en lo que considera ya una etapa superada.

Ni María ni Belén tuvieron nunca contrato con TVE. Estaban vinculadas exclusivamente a la productora La Osa Producciones Audiovisuales, brazo ejecutor de La Familia de la Tele, ese intento —torpe, tibio y breve— de llevar el universo Sálvame al prime time de la cadena pública (otro fracaso más de José Pablo López) con una capa de barniz blanco. ¿Resultado? Un naufragio exprés. No hubo conexión con la audiencia, no hubo magia, no hubo química. El corazón se quedó sin latido en cuestión de semanas.

Los creadores del invento, Óscar Cornejo y Adrián Madrid —los mismos que idearon Aquí hay tomate, Deluxe, Socialité o Chester— vieron cómo el último coletazo del sálvameverso acababa en silencio. Lo que fue oro puro en Telecinco se convirtió en plomo en TVE. Otra era, otro público, otro código. Y esa televisión que triunfó durante quince años, ahora no encuentra su lugar.

Desde RTVE se insiste en que la experiencia ha servido para cerrar definitivamente la puerta. No hay interés, no hay encaje editorial, no hay audiencia interesada en revivir ese formato en la televisión pública. “La tendencia va por otro lado”, explican. Y en esa línea editorial que busca renovarse, el espectáculo emocional y los conflictos personalísimos ya no caben.

El mensaje es claro: no es nada personal, pero tampoco hay sitio. Ni siquiera nostalgia. Aunque Patiño y Esteban intentan defender lo vivido, conscientes de que el golpe es más simbólico que profesional. En una entrevista concedida este pasado jueves a FórmulaTV, ambas hacen balance. Con orgullo, con cierta melancolía, y con la sensación de haber sido ya parte de un tiempo que no volverá.

Belén tira de sinceridad brutal: “El personaje soy yo”, dice, recordando que ya no necesita apellidos ni exmaridos para tener identidad. “Me he currado mi nombre”, reivindica. María Patiño, por su parte, subraya que el camino ha sido suyo, sin redes de seguridad. “En pantalla estás tú sola. No hay colchón”, afirma.

Ambas admiten que el final en Mediaset España dolió, pero aseguran no guardar rencor. “Nosotras no estamos en esa guerra”, recalca la de San Blas. “Más dolidas que enfadadas”, matiza Patiño. Y reconoce que, pese a todo, Ni que fuéramos Shhh —su actual proyecto en plataformas— es el que más la representa: “Florecer con un bloqueo es brutal”.

Belén Esteban y María Patiño, contra TVE

De TVE, sin embargo, ni una palabra de entusiasmo. La experiencia fue breve, las audiencias no acompañaron y el recuerdo ya empieza a difuminarse. “Nunca soñamos con llegar a TVE”, dicen. Y puede que por eso el fracaso no duela tanto. Lo intentaron. No salió. Y ya está.

¿Habrá regreso a Telecinco? Belén deja la puerta entornada. “¿Por qué no?”. María, más cauta, se refugia en el presente: “Solo tengo asegurado el programa del viernes”, confiesa.

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Lo que sí tienen claro es cómo quieren ser recordadas: “Honestas”. Una palabra que parece resumir su esencia. En un medio tan impostado como la tele, ellas siempre han sido ellas, con sus excesos, sus caídas y sus renacimientos. No son perfectas. Pero han sido reales. Y en televisión, eso ya es casi un milagro.