es la familia real más rica de europa
Claves de la abdicación y coronación en Luxemburgo a la que no asistirán Felipe y Letizia
Guillermo, de 43 años, y su esposa Stéphanie liderarán el país con celebraciones que incluyen ceremonias solemnes y eventos populares. Enrique y María Teresa buscarán una vida más tranquila, mientras Luxemburgo inicia una nueva era con optimismo.
Enrique y Guilermo de Luxemburgo.
El Gran Ducado de Luxemburgo, el único de su tipo en el mundo, se alista para un evento trascendental: la abdicación del gran duque Enrique, de 70 años, quien cederá el trono a su hijo mayor, el príncipe heredero Guillermo, de 43 años, el viernes 3 de octubre de 2025. Anunciada en su discurso navideño del 24 de diciembre de 2024, esta decisión marca el fin de un reinado de casi 25 años y el inicio de una nueva era para un país de 670.000 habitantes, conocido por su alta renta per cápita y una fortuna real estimada en 4.000 millones de dólares, la más elevada entre los monarcas europeos.
Una tradición de abdicaciones
La abdicación de Enrique se inscribe en una tradición de la monarquía luxemburguesa. En 1919, Marie-Adélaïde renunció por una crisis política, cediendo el trono a Carlota. En 1964, Carlota abdicó en favor de su hijo Jean, quien había sido "Lugarteniente Representante" desde 1961. Jean, a su vez, nombró a Enrique regente en 1998 antes de abdicar el 7 de octubre de 2000. Siguiendo este patrón, Enrique designó a Guillermo como "Lugarteniente Representante" el 8 de octubre de 2024, permitiéndole asumir responsabilidades constitucionales como preparación para el trono. La elección de octubre para la abdicación refuerza esta continuidad, coincidiendo con el mes en que Enrique asumió el poder hace 25 años.
El reinado de Enrique y María Teresa
Enrique, jefe de Estado desde octubre de 2000, ha liderado Luxemburgo en una monarquía constitucional con un rol simbólico. De ascendencia Borbón-Parma por vía paterna y con raíces belgas por parte materna, estudió Ciencias Políticas en Ginebra, donde conoció a María Teresa, nacida en Cuba y de una prominente familia habanera. Casados en 1981, tienen cinco hijos, siendo Guillermo el mayor. Su reinado mantuvo la estabilidad, pero enfrentó controversias, como el Informe Waringo, que señaló problemas internos en la Casa Gran Ducal, incluyendo alta rotación de empleados y críticas por la gestión de María Teresa. Estas tensiones, junto con su relación complicada con la familia real, afectaron la imagen de la monarquía, aunque Enrique impulsó reformas para mejorar la transparencia.
En una entrevista con Paris Match, Enrique expresó su deseo de una vida más tranquila tras la abdicación, con planes de visitar a sus hijos y nietos, viajar por Europa en coche o explorar el Himalaya en moto. Seguirá vinculado al Comité Olímpico Internacional y a causas sociales, mientras María Teresa continuará con sus fundaciones. “Estamos en paz y felices con este cambio”, afirmó, destacando que su decisión es un paso natural para la nueva generación.
Guillermo y Stéphanie: la nueva generación
Guillermo, casado desde 2012 con Stéphanie de Lannoy, de origen noble belga, asumirá el trono junto a ella. La pareja tiene dos hijos: Charles, de 5 años, heredero al trono, y François, de 2 años. Formado en Ciencias Políticas y con entrenamiento militar, Guillermo está preparado para su rol. En una entrevista con RTL, confesó sentirse "nervioso" tras su nombramiento como lugarteniente, pero entusiasmado por sus “grandes proyectos” para Luxemburgo. "Es el momento ideal para convertirme en Gran Duque, con fuerza y experiencia", afirmó, agradeciendo a su padre.
Enrique de Luxemburgo.
La entronización, o Trounwiessel, comenzará el 3 de octubre con la abdicación de Enrique a las 10 de la mañana en el Palacio Gran Ducal. A las 11, Guillermo jurará su cargo en la Cámara de Diputados, convirtiéndose en jefe de Estado a las 12:15. Luego, aparecerá en el balcón del Palacio con su familia, seguido de una visita al Ayuntamiento en la plaza Guillermo II, una recepción gubernamental y un banquete de gala transmitido en vivo. El 4 de octubre, Guillermo recorrerá Grevenmacher, Wiltz, Steinfort y Dudelange, destacando la diversidad cultural del país con encuentros con deportistas, artistas y profesionales de la salud. La jornada incluirá una visita al Puente de la Gran Duquesa Carlota, en honor a la bisabuela de Guillermo, con orquestas, un "ballet multicolor" y un espectáculo de drones. El 5 de octubre, una ceremonia de Te Deum en la catedral de Notre-Dame cerrará las celebraciones.
Con Guillermo y Stéphanie, Luxemburgo inicia una etapa liderada por una generación joven. Las celebraciones, que combinan solemnidad y cercanía popular, reflejan su compromiso con la tradición y los ciudadanos. Mientras Enrique y María Teresa buscan calma, el Gran Ducado mira al futuro con optimismo, respaldado por una monarquía que sigue siendo un pilar de su identidad.