Sigue la deriva de la monarquía noruega: Sverre Magnus se muda por amor a Italia

Los jóvenes príncipes huyen: Ingrid Alexandra a Australia para estudiar, y Sverre Magnus a Milán con su novia para explorar cine y fotografía, vaciando el palacio Skaugum.

Sverre Magnus.Dusan Reljin / Casa Real

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La monarquía noruega que siempre ha presumido de ser la más moderna de Europa, se tambalea como un barco en uno de los fiordos.  En los últimos años, la princesa Marta Louisa y su marido el chamán norteamericano han convertido a la corona en una fuente de escándalos por la comercialización de su título, pero esto se ha quedado pequeño  frente a los titulares del rey Harald por sus achaques y, sobre todo, Marius Borg Høiby, el hijastro de la heredera de Mette-Marit, enfrentando 32 cargos por violaciones y palizas que podrían mandarlo a prisión. Mientras, los miembros más jóvenes de la saga ponen tierra de por medio. La heredera rumbo a Australia, siendo para la prensa el mayor activo de la monarquía escandinava.

El último en saltar del barco ha sido el príncipe Sverre Magnus, el benjamín discreto de Haakon y Mette-Marit, un joven que cumplirá en diciembre los 20 años como uno de los príncipes con mejor imagen de Europa. Ha jugado hasta ahora el papel de chico bueno del club royal, el anti-Harry, la némesis de Froilán. No se le conocen fiestas locas ni ha llenado la prensa del corazón con una lista larga de pretendientes. 

Ahora, según el diario Se og Hør el joven se ha instalado en Milán con su novia, la británica-noruega Amalie Giæver McLeod, una morena de mirada expresiva que estudia en la elitista Universidad Bocconi . Según el citado diario, el joven príncipe quiere buscar "oportunidades en cine y fotografía" en el país transalpino. De hecho, hace unos meses montó su propia productora, Sverre Magnus Productions

Los rumores corrían como reguero de pólvora en la prensa noruega desde hace semanas –VG y Dagbladet ya anunciaron la mudanza–, y la confirmación oficial no hace más que avivar las sospechas de que se trata de una huida controlada ante una monarquía que está en serios riesgos. 

Hace apenas dos meses, en agosto, su hermana mayor, la princesa Ingrid Alexandra , segunda en la línea de sucesión, empaquetó maletas y se instaló en Sídney para un Bachelor of Arts en Ciencias Sociales. Por delante res años de estancia australiana, lejos de los flashes y de los líos familiares. "Quiero ganar perspectivas nuevas sobre asuntos internacionales", aseguró en un comunicado. 

En apenas tres meses la Casa Real se ha quedado sin sus miembros más jóvenes y los que mejor imagen tienen junto a la reina Sonia. 2026 promete ser un año aún peor que el presente, cuando Marius Borg, llegue a juicio y los detalles del proceso se conviertan inevitablemente en protagonistas de los informativos y las portadas de los diarios. Demasiado fuego como para no quemarse. 

Los problemas de Marius Borg

Recordemos que el hijo de soltera de Mette-Marit fue arrestado en agosto de 2024 por agredir a su ex, una modelo que lo denunció por golpes y amenazas de muerte.  Fue la primera parada de un viacrucis de detenciones y problemas con la legalidad. En junio de 2025, la policía de Oslo soltó la bomba: cargos por tres violaciones (una con penetración, dos sin ella), cuatro agresiones sexuales, dos lesiones corporales, abuso en relaciones cercanas, violación de órdenes de alejamiento y hasta conducir sin licencia. 

Marius Borg.redes

En agosto, el fiscal Sturla Henriksbø formalizó 32 cargos; el juicio arranca en enero de 2026 y podría durar seis semanas. El joven de 28 años y adicto confeso a la cocaína lo niega todo –"toma las acusaciones en serio, pero no reconoce los abusos sexuales ni la violencia", dice su abogado Petar Sekulic–, pero planea declararse culpable de lo menor, como multas por drogas.

El príncipe heredero Haakon, en agosto, se mostró equidistante con un "que lo decidan los tribunales". Mientras, la princesa Mette-Marit, que se enfrenta a su fibrosis pulmonar crónica diagnosticada en 2018 ha cancelado agenda para "rehabilitación física" este octubre. 

El papel de la reina Sonia

Por su parte, el rey Harald, de 88 años, se niega a abdicar pese a sus hospitalizaciones recurrentes: infección en Malasia en febrero de 2024, marcapasos temporal, operaciones de cadera y piernas. "No hay planes de abdicación", repite el Palacio como un mantra, aunque el viejo monarca ha cedido actos a Haakon desde 2023. La reina Sonia, también de 88 años, sigue en la brecha. Hoy por hoy es la verdadera imagen de la corona. Casi ejerce de Jefa de Estado in pectore. Su imagen es la más positiva en las encuestas y, además, trasmite una imagen mucho más potente que su marido. 

A pesar de tener la misma edad, la salud de la consorte aparente ser mejor y la prensa noruega ha valorada su capacidad de seguir al frente de todo a pesar de los escándalos, frente a su nuera retirada por problemas de salud (y sobre todo evitando apariciones por los problemas legales de su hijo), su hijo con una pérdida de popularidad cada vez más creciente y su hija Marta Luisa convertida casi en un personaje de ficción, vendiendo exclusivas a Netflix y otros medios de comunicación extranjeros. 

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Queda mucho para que Ingrid Alexandra y Sverre Magnus tengan un papel relevante en la institución, pero son el futuro, si es que lo hay, para la monarquía nórdica. Sin embargo, su futuro pasa por el extranjero. Quién sabe si buscando un futuro en más amplio sentido de la palabra.