Los daneses indiganos por el príncipe Joaquín: cobra medio millón de euros y no se le ve el pelo
El cuñado conflictivo de la reina Mary de Dinamarca sigue residiendo en Washington D.C., alejado de los compromisos palaciegos y con una agenda oficial mínima, mientras percibe una asignación pública de unos cuatro millones de coronas danesas.
Joaquín de Dinamarca.
Está claro que el 2025 no ha sido un buen año para las monarquías escandinavas. Los ciudadanos del norte de Europa, tradicionalmente muy exigentes con sus instituciones, ha asistido a cómo los medios de comunicación, tradicionalmente también más escrutadores que los del sur de Europa, han destapado varios escándalos que han puesto en jaque a las coronas nórdicas.
El 2026, para la danesa que ha superado con éxito la transición de Margarita II a Federico X, ha arrancado con el foco puesto en el hermano menor del rey, el príncipe Joaquín.
El cuñado problemático de Mary Donaldson vive en la actualidad en Estados Unidos, apartado de los palacios, los eventos protocolarios y las responsabilidades asociadas a su posición nobiliaria. Sin embargo, Joaquín continúa recibiendo una partida anual de cuatro millones de coronas danesas, equivalentes a aproximadamente 535.634 euros, exenta de impuestos y con importantes reembolsos de IVA.
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Este beneficio tiene su raíz en 2019, cuando la Casa Real danesa comunicó que Joaquín, su mujer y sus hijos se instalarían en París por un período mínimo de un año. El motivo oficial era que Joaquín había sido seleccionado por el presidente francés para un curso de formación militar de élite, dirigido a coroneles y comandantes, centrado en estrategia bélica y diplomacia internacional. Aunque Joaquín ostenta el rango de coronel en la reserva después de una trayectoria militar anterior, sus ocupaciones más recientes se habían orientado hacia la gestión agraria y tareas representativas. El programa francés, descrito como de gran prestigio, representó su debut internacional en ese campo.
La experiencia en París resultaba ideal para su esposa, oriunda de esa ciudad, y para sus hijos, que ya hablaban fluidamente el francés. No obstante, el cambio no fue una decisión enteramente voluntaria: Marie reveló meses más tarde en una entrevista que "no siempre somos nosotros los que decidimos", sugiriendo que el calendario monárquico establece restricciones sutiles incluso para los más favorecidos. A esto se añadía un aspecto normativo: la remuneración de Joaquín estaba vinculada a la residencia en Dinamarca. Por ese motivo, se aprobó una dispensa para que siguiera cobrando el medio millón de euros anuales, pese a encontrarse a gran distancia de Copenhague.
La permanencia se alargó varios años. Planeada inicialmente hasta el verano de 2020, se prorrogó hasta 2023, primero por la prolongación de sus cometidos en París y después por su nombramiento como agregado de Defensa en Washington. Un puesto que, aunque formalmente conllevaba funciones diplomáticas y castrenses, en la realidad le facilitó llevar una existencia desvinculada del día a día protocolario danés. La diferencia horaria y el alejamiento geográfico minimizaron su participación oficial, alimentando la idea de un salario público recibido sin apenas obligaciones.
Los Reyes Federico y Mary a su llegada al Parlamento Danés flanqueados por la Reina Margarita, el Príncipe Joaquín y la Princesa Benedicta.
En 2022, la reina Margarita adoptó una medida que acentuó el apartamiento: los hijos de Joaquín perdieron el tratamiento de príncipes para pasar a ser condes de Monpezat, un cambio simbólico que los alejaba de la sucesión directa y resaltaba el aislamiento de Joaquín y su núcleo familiar. Aun así, él mantiene su cuantiosa asignación, en contraste con los hijos de Federico X, incluido el futuro rey Christian, que no perciben ninguna retribución oficial hasta llegar a una determinada edad.
La disparidad entre el estilo de vida de Joaquín y el de otros royals es notable. Mientras su agenda institucional es casi inexistente, sus recursos privados son considerables. Entre 2014 y 2018 vendió el castillo de Schackenborg por 13,4 millones de euros y obtuvo herencias familiares que le permitieron comprar residencias de alto standing en Dinamarca y sostener un nivel de vida cómodo en el exterior. A estas cantidades hay que agregar reembolsos fiscales y la exención de IVA, ventajas que intensifican la sensación de un privilegio sin límites.