"Buscaba "chica borracha inconsciente": el hijo de Mette-Marit admite ver pornografía de violaciones
Acusado de cuatro violaciones grabadas, violencia, amenazas con arma blanca y tráfico de marihuana, se declaró culpable de 24 delitos menores pero rechaza rotundamente los cargos sexuales más graves.
Marius Borg.
El juicio contra Marius Borg Høiby, de 29 años e hijo mayor de la princesa heredera Mette-Marit, ha sacudido a la Casa Real noruega y se ha convertido en uno de los episodios más graves de su historia reciente. Acusado de 38 delitos, entre ellos cuatro violaciones a mujeres dormidas o inconscientes, violencia, amenazas con arma blanca, daños materiales, posesión y tráfico de marihuana e infracciones de tráfico, el joven se declaró culpable de 24 cargos menores, pero niega con rotundidad los delitos sexuales más graves.
El proceso, que se celebra en el Tribunal de Distrito de Oslo y está previsto que dure hasta el 19 de marzo, arrancó el pasado 3 de febrero en un ambiente de máxima expectación mediática: más de 200 periodistas acreditados y estrictas restricciones para no fotografiar al acusado. Durante la segunda jornada (4 de febrero), Marius prestó declaración por primera vez y se derrumbó en lágrimas al describir la presión que ha sufrido desde niño: “Me resulta increíblemente difícil hablar delante de tanta gente. La prensa me ha acosado y atormentado desde que tenía tres años”, declaró visiblemente afectado, justificando una vida marcada por “mucho sexo, mucho alcohol y algunas drogas” como consecuencia de una “necesidad extrema de aceptación”.
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Una de las víctimas relató los hechos de diciembre de 2018 en el sótano de la residencia real de Skaugum: tras relaciones consentidas, perdió el conocimiento, posiblemente por consumo de drogas, y solo fue consciente de la agresión al ver las imágenes que la policía le mostró años después. Marius negó haber drogado a nadie y aseguró que nunca habría entregado su teléfono si hubiera sabido que contenía material comprometedor.
El tercer día del juicio (5 de febrero) trajo revelaciones aún más impactantes: la fiscalía presentó el historial de búsquedas en internet del acusado, que incluía títulos explícitos como “grandes escenas de violación”, “chica borracha o inconsciente”, “coño durmiente expuesto” o “adolescente violada en público”. Estos patrones, según la acusación, coinciden con las presuntas violaciones grabadas y fotografiadas por el propio Marius para su “disfrute posterior”. El joven admitió haber visto “cosas bastante raras” en pornografía, pero argumentó que no le interesaba el texto, solo las imágenes, y se mostró avergonzado: “Me parece realmente embarazoso hablar de esto delante de todo el mundo. Estoy muy cansado”.
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La crisis se agrava por el contexto familiar. La princesa Mette-Marit enfrenta críticas por correos electrónicos desclasificados que la vinculan con Jeffrey Epstein entre 2011 y 2014. Pese al comunicado inicial de que ningún miembro de la familia real asistiría al juicio, el apoyo a Marius ha sido público y contundente: el príncipe heredero Haakon visitó a su hijastro en prisión el mismo 5 de febrero, un gesto histórico en Noruega, y días antes fue visto junto a Mette-Marit y la princesa Ingrid Alexandra en un hospital donde el joven había sido ingresado tras otra detención.
La princesa Mette-Marit en una foto de archivo.
La propia Ingrid publicó un comunicado en Instagram defendiendo a su familia y criticando duramente a los medios: “No se trata solo de Marius, mamá, papá o Magnus. Son ataques personales que podrían dirigirse a cualquiera. ¿Cuándo será suficiente?”.
Marius permanece en prisión preventiva tras una nueva detención el 1 de febrero por agresión, amenazas con cuchillo e incumplimiento de orden de alejamiento. Si es declarado culpable de las violaciones, podría enfrentarse a una pena de hasta 10-16 años de cárcel. El caso, seguido al detalle por la prensa noruega e internacional, pone en entredicho la imagen de estabilidad y discreción que durante décadas ha caracterizado a la monarquía noruega.