Ricardo Darín destripa en tiempo récord el secreto mejor guardado de su hijo Chino y Úrsula Corberó
A pesar del silencio estricto que mantuvieron los actores recién convertidos en padres ha sido el abuelo de la criatura el que no ha podido permanecer callado por más tiempo.
Ricardo Darín, el orgulloso abuelo de Dante, hijo de Úrsula Corberó y Chino Darín.
La llegada de Dante, primer hijo de Úrsula Corberó y Chino Darín, ha desencadenado un pequeño movimiento sísmico emocional en la familia, perceptible en cada gesto y cada palabra de quienes han podido asomarse a este nuevo centro de gravedad. Ricardo Darín, abuelo recién estrenado, apareció ante las cámaras con una serenidad luminosa, como quien guarda un secreto que ya no pesa. Confirmó lo que hasta ahora había sido un silencio compartido, el secreto mejor guardado de los padres: “Un niño. Se llama Dante”. El nombre, dijo, tiene un significado especial, y lo pronunció con la suavidad de quien lo prueba por primera vez en voz alta.
Sobre el parto y el estado de la actriz, apenas un murmullo de alivio: “Muy bien, muy bien, por suerte muy bien”. Y sobre el parecido del pequeño, una cautela casi ritual: demasiado pronto, demasiado diminuto, demasiado recién llegado para fijarlo en un rostro concreto. Lo que sí dejó claro es que la felicidad circula por toda la familia como una corriente continua: “Estamos todos muy felices”.
Mientras tanto, en el aeropuerto Adolfo Suárez de Madrid, el orgulloso padre del bebé, Chino Darín, reapareció con la prisa de quien intenta estirar el tiempo entre dos mundos. Sonreía, pero la sonrisa tenía la vibración de lo reciente, de lo que todavía no se ha asentado del todo. Confesó que apenas había podido estar con su hijo: “Me quiero matar, pero soy muy afortunado”. Logró llegar al parto, una experiencia que definió como “gloriosa y transformadora”, y agradeció a Úrsula y a Dante como si ambos le hubieran abierto una puerta nueva a la vida.
En esos dos días juntos, dijo, pudo interactuar con su hijo lo suficiente como para que la experiencia se le quedara tatuada. Pero los compromisos profesionales lo empujaban de vuelta a Buenos Aires, obligándolo a aceptar que pasarán días antes de reencontrarse con su pareja y con el bebé.
Sobre la paternidad, Chino aseguró que su padre no le dio consejos, aunque hablaron sin parar desde que supieron del embarazo. Lo vive como una construcción a futuro, hecha de paciencia y dedicación. También reveló que el lugar del nacimiento fue tema de debate, pero la decisión llegó rápido: Dante debía nacer donde su madre se sintiera cómoda y fue en España.