Sarah Ferguson y sus escándalos: la historia detrás del exduque Andrés y Jeffrey Epstein
La exduquesa de York, conocida por su simpatía y cercanía a la familia real británica, ha vivido un camino marcado por el privilegio, la ambición y la controversia. Su vínculo con Jeffrey Epstein y su apoyo incondicional a su exmarido, el príncipe Andrés, revelan una mezcla de lealtad, necesidad económica y supervivencia mediática que sigue ocupando titulares internacionales.
Sarah Ferguson.
Sarah Ferguson llegó a la familia real británica en 1986 como un soplo de aire fresco. Con su melena pelirroja, sus pecas y su carácter locuaz, contrastaba con la rigidez de la monarquía y con la melancolía de Diana de Gales, aportando simpatía y color. Su matrimonio con el príncipe Andrés parecía genuinamente feliz, y las fotos espontáneas de la pareja reflejaban cercanía y complicidad.
Todo cambió en 1992, cuando se separaron, aunque su divorcio no se formalizó hasta 1996. Aun así, continuaron viviendo juntos en Royal Lodge, evitando gastos elevados y manteniendo un estilo de vida cómodo, mientras criaban a sus hijas, Beatriz y Eugenia.
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La vida de Sarah no estuvo exenta de polémicas. Su vinculación con Jeffrey Epstein, multimillonario condenado por delitos sexuales, y la recepción de apoyos económicos durante años, entre ellos la liquidación de empresas como Hartmore LLC y proyectos como Mothers Army, la situaron en el ojo del huracán mediático. Correos filtrados en 2025 revelan que la exduquesa se refería a Epstein como un “amigo firme, generoso y supremo”, semanas después de declarar públicamente que su relación con él había sido “un terrible error de juicio”.
A ello se suma un escándalo en el que aceptó un maletín con medio millón de libras para poner en contacto a un falso empresario con Andrés, operación organizada por periodistas. Su necesidad de recursos económicos y su cercanía a la familia real explican en parte su defensa pública de su exmarido frente a las acusaciones relacionadas con Epstein.
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Sarah Ferguson ha sido la única figura familiar que siempre ha respaldado a Andrés, participando en actos oficiales y defendiendo su reputación. Andrew Lownie, historiador y especialista en la realeza, describe a los exduques como figuras atrapadas entre privilegio y escándalo, mientras retrata a Sarah como una mujer marcada por la ambición, la imprudencia financiera y una relación compleja con los medios.
De ser el “soplo de aire fresco” de la monarquía a protagonista de titulares por sus vínculos con Epstein y el escándalo de Andrés, la vida de Sarah Ferguson sigue siendo un reflejo de resiliencia, reinvención y supervivencia en el implacable mundo de la prensa sensacionalista y la realeza británica.