Karlos Arguiñano se viraliza y esta vez su receta mágica tiene el secreto de una buena jubilación
El incombustible cocinero suele copar las listas de nombres más buscados en redes sociales por los ingredientes de sus exitosos platos gastronómicos de andar por casa, pero esta vez no tiene nada que ver con la comida.
Karlos Arguiñano defiende seguir trabajando si uno está bien.
Karlos Arguiñano, a sus 77 años, vuelve a desmentir cualquier plan de retirada y lo hace con la naturalidad que lo ha convertido en un referente televisivo. El cocinero vasco, que en septiembre cumplirá 78, atraviesa un momento que él mismo define como “magnífico”, tanto en lo personal como en lo profesional, y asegura que la jubilación sigue siendo un horizonte lejano.
Arguiñano insiste en que su energía nace del contacto diario con la audiencia y de la pasión por un oficio que no ha dejado de darle alegrías. Preparar recetas sencillas, económicas y pensadas para familias reales es, según él, lo que le da “vidilla” cada mañana. Mantener la mente activa y el cuerpo en movimiento es su fórmula, y su programa (Cocina Abierta con Karlos Arguiñano en Antena 3) continúa siendo el escenario perfecto para ello.
El presentador también destaca el papel de su equipo, un entorno que describe como familiar y cómplice, clave para que el engranaje siga funcionando con la misma frescura que hace décadas.
Karlos Arguiñano y sus palabras sobre la jubilación
En una reciente entrevista en Radio Euskadi, concedida con motivo del 30º aniversario de su escuela de cocina, el chef confesó que tiene amigos ya jubilados, pero que no se siente identificado con esa etapa. “Tengo amigos jubilados y me da la sensación de que repiten siempre las mismas cosas”, comentó entre risas.
Él, en cambio, se anima a sí mismo con un mantra claro: “Arguiñano, aguanta ahí. Si estás bien, sigue trabajando”. Y la gente en la calle, asegura, no deja de recordarle el cariño que le tienen: “Si todos los vascos fueran como tú”, le dicen. Él responde con humildad: “Hay muchos que son como yo y mejores también”.
El cocinero reconoce que su éxito se basa en no perder el norte: recetas simples, ingredientes asequibles y empatía con quienes cocinan cada día con presupuestos ajustados. “En cada casa hay 4, 5 o 6 personas con poco dinero y que necesitan comer o cenar cada día”, explica. Por eso apuesta por productos “más terrenales”: “Poco rodaballo, pocas cigalas”.
Karlos Arguiñano y su receta perfecta: chistes, perejil y televisión
Arguiñano también recordó el documental que está grabando, del que ya adelantó detalles en El Hormiguero. En él habla sin tapujos de los problemas económicos que atravesó cuando pidió un crédito para construir su hotel en Zarautz. “Pasé muchos apuros… la crisis bajó el trabajo en un 60-70%”, relata. La televisión, reconoce, fue lo que lo salvó de aquella situación.
Con su humor habitual, el chef bromeó sobre su buena salud y aseguró que mientras el público siga disfrutando de sus chistes y sus platos, él seguirá delante de las cámaras. Con su inseparable perejil y la energía del primer día, Arguiñano se reafirma como uno de los rostros más incombustibles de la gastronomía televisiva en España.