El pueblo vasco al que siempre vuelve Amaia Salamanca: naturaleza, historia y el rincón donde están sus raíces
La actriz madrileña nunca ha ocultado el profundo vínculo que mantiene con Euskadi. En este pequeño municipio vizcaíno pasó muchos de los veranos de su infancia y, cada vez que puede, regresa para reencontrarse con su familia y con uno de los paisajes más espectaculares del norte de España.
Amaia Salamanca.
Aunque nació en Madrid, Amaia Salamanca guarda una relación muy especial con el País Vasco. La actriz y modelo ha contado en varias ocasiones que una parte esencial de su historia familiar se encuentra en Abadiño (Vizcaya), el municipio donde nació su madre y donde ella pasó muchos de los veranos más felices de su infancia.
Tal y como recoge National Geographic y como la propia intérprete explicó en una entrevista concedida a Noticias de Álava en 2022, Euskadi ocupa un lugar privilegiado en sus recuerdos. Allí sigue viviendo parte de su familia y siempre que su agenda se lo permite aprovecha para regresar.
"Aún está mi amama, y también tengo a mis tíos. Mi relación con el País Vasco es intensa, porque es donde he pasado mis veranos de infancia y de juventud. Siempre que tengo una oportunidad, sobre todo en verano, me voy para allá", confesaba la actriz.
No es extraño que Amaia Salamanca sienta Abadiño como una segunda casa. Este municipio de la comarca del Duranguesado, situado a los pies del Parque Natural de Urkiola, combina un importante patrimonio histórico con un entorno natural que enamora desde el primer vistazo gracias a sus montañas, bosques y paisajes de un intenso color verde.
Chismógrafo
Candás, así es el refugio asturiano a orillas del Cantábrico de Paula Echevarría
David González
Entre los edificios más destacados de la localidad sobresale la Torre de Muntsaratz, una de las construcciones renacentistas más singulares de Vizcaya y uno de los símbolos históricos del municipio, que además tuvo un papel relevante dentro de la antigua Merindad de Durango.
Sin embargo, el gran protagonista de la zona es el Santuario de los Santos Antonios de Urkiola, considerado el templo más antiguo y venerado de Bizkaia y uno de los lugares de peregrinación más emblemáticos del territorio.
Abadiño.
La primera ermita levantada en este enclave se remonta al año 1212, aunque diversos investigadores sitúan sus orígenes entre los siglos VIII y XI. El edificio actual sería la tercera construcción levantada en este lugar y responde a un estilo neomedieval.
El conjunto monumental se completa con un campanario, la casa rectoral, un antiguo hospital y una hospedería. La tradición asegura que San Antonio de Padua pasó una noche en el hospital destinado a los peregrinos y celebró una misa en la antigua ermita de San Antón.
Abadiño.
Otra de las curiosidades que convierten este lugar en único es que el santuario se encuentra sobre una "urmuga", término en euskera que designa una divisoria de aguas. Justo frente al templo existe un punto en el que el agua que cae hacia un lado termina en la cuenca cantábrica, mientras que la que discurre por el lado contrario acaba desembocando en la vertiente mediterránea.
Pero el santuario es solo una pequeña parte del espectacular Parque Natural de Urkiola, uno de los espacios protegidos más valiosos del País Vasco. Sus cerca de 6.000 hectáreas albergan una extraordinaria riqueza paisajística y ecológica.
Abadiño.
En este paraje se levantan la sierra de Aramotz-Eskubaratz, los montes del Duranguesado y la sierra de Arangio, que forman una impresionante barrera caliza entre las comarcas de Arratia y Durangaldea y, al mismo tiempo, separan las cuencas hidrográficas de los ríos que desembocan en el mar Cantábrico de las que vierten sus aguas hacia el Mediterráneo.
Las rutas de senderismo son uno de los grandes atractivos del parque, especialmente la que conduce al monte Anboto, la cumbre más emblemática de Urkiola. Según la mitología vasca, en una cueva situada en su pared norte habita la diosa Mari, una de las figuras más importantes de las leyendas de Euskadi.
Fue precisamente entre estas montañas, senderos y bosques donde Amaia Salamanca construyó algunos de los recuerdos más felices de su infancia. Un rincón que sigue ocupando un lugar privilegiado en su vida y al que continúa regresando siempre que tiene ocasión para reencontrarse con sus raíces familiares y disfrutar de uno de los paisajes más bellos del norte de España.