El amigo íntimo del Rey Felipe regresa a Palacio tras un año al borde de la muerte

Jaime Anglada, que mantiene una estrecha amistad con el monarca desde hace muchos años, sufría un trágico accidente de moto el pasado verano, Ahora parece casi recuperado

Jaime Anglada, con la Familia Real en Marivent un año después de su accidente.Europa Press

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La tradicional recepción de verano en el Palacio de Marivent dejó este año una imagen que fue mucho más allá del protocolo. Entre los saludos institucionales y las conversaciones con los representantes de la sociedad balear, hubo un reencuentro especialmente emotivo que acaparó todas las miradas: el de Felipe VI con Jaime Anglada, el cantante mallorquín que hace apenas un año estuvo al borde de la muerte tras sufrir un brutal accidente de tráfico.

El artista reapareció en uno de los actos más representativos del verano de la Familia Real después de meses marcados por una durísima recuperación. Su presencia ya era, por sí sola, una de las noticias de la velada, pero fue la reacción del Rey la que terminó convirtiendo ese momento en una de las imágenes más comentadas de la noche.

Felipe VI recibió a Jaime Anglada con una evidente muestra de cariño, dedicándole unas palabras, una palmada en la espalda y un gesto de complicidad que dejó patente la estrecha relación que ambos mantienen desde hace años. La Reina Letizia también quiso interesarse por su evolución, mientras que la Princesa Leonor, la Infanta Sofía y la Reina Sofía saludaron al músico con una cercanía que no pasó desapercibida.

No era un saludo cualquiera. En Zarzuela recuerdan perfectamente la enorme preocupación que provocó el accidente sufrido por Anglada el pasado verano. El cantante permaneció varios días entre la vida y la muerte después de que un conductor ebrio invadiera su carril mientras circulaba en moto por Palma y se diera a la fuga tras el impacto. Las lesiones fueron gravísimas y obligaron a su ingreso en la Unidad de Cuidados Intensivos, donde permaneció en coma antes de iniciar una larguísima rehabilitación.

Aquellos meses fueron especialmente complicados para el artista. Además de las importantes secuelas físicas, el propio Jaime Anglada reconoció que también había sufrido daños en la voz, una circunstancia especialmente delicada para quien ha dedicado toda su vida a la música. Su recuperación, lenta pero constante, le ha permitido volver poco a poco a los escenarios y recuperar parte de su actividad profesional.

La reaparición en Marivent tiene, además, un enorme valor simbólico. Apenas unos días antes del accidente, Anglada había asistido a esa misma recepción junto a los Reyes. Regresar ahora al mismo escenario supone cerrar uno de los capítulos más difíciles de su vida, rodeado precisamente de quienes siguieron con enorme preocupación su evolución durante los meses posteriores al siniestro.

La amistad entre Felipe VI y el cantante mallorquín viene de lejos. Ambos han coincidido en numerosas ocasiones durante los veranos en Mallorca, especialmente con motivo de la Copa del Rey de Vela, donde Anglada forma parte del reducido círculo de personas con las que el Monarca mantiene una relación de confianza más allá de los actos estrictamente oficiales.

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Por eso, el afectuoso saludo de Marivent fue mucho más que una simple fotografía institucional. Representó el alivio de ver recuperado a un amigo al que hace apenas un año muchos temieron perder. Un gesto sincero, cargado de emoción, que volvió a poner de manifiesto el lado más humano de Felipe VI y que terminó convirtiéndose en una de las escenas más significativas del verano de la Familia Real.