Lo que ocurre en Telecinco deja a Paz Padilla al borde del despido de Mediaset
La presentadora gaditana regresaba a la cadena de Fuencarral por todo lo alto, pero las cifras son catastróficas y más si se comparan con el resto de programas
Paz Padilla posa durante la presentación de 'El Show de Paz'.
Las cifras empiezan a ser difíciles de maquillar para Paz Padilla. El regreso de la presentadora a Telecinco con El show de Paz no está dando a la cadena el resultado que esperaba y la audiencia se ha convertido en el principal problema de un formato que, salvo giro radical de última hora, tiene cada vez más complicado prolongar su recorrido más allá del verano.
El último dato supone un nuevo varapalo. Este fin de semana bajó hasta el 6,2% de cuota de pantalla y apenas medio millón de espectadores, muy por debajo del 8,1% de media diaria de Telecinco, una diferencia que deja al espacio de Padilla claramente por debajo del listón que debería alcanzar una de las principales apuestas de la cadena.
La situación no es un episodio aislado. Apenas unos días antes, El show de Paz había caído incluso hasta un 6,1% y 486.000 espectadores, marcando mínimo en Telecinco.
El problema, por tanto, empieza a tener una dimensión estructural. Mediaset había confiado en Paz Padilla para reforzar sus tardes de fin de semana durante el verano, en una estrategia con la que la cadena pretendía probar diferentes fórmulas y recuperar terreno después de varios años complicados. La propia Telecinco planteó su parrilla estival como una auténtica renovación, recuperando rostros conocidos y formatos destinados a intentar levantar sus datos.
Pero la audiencia no está acompañando. Y en televisión, por mucho que se quiera reivindicar el entretenimiento, las matemáticas terminan imponiéndose. Cuando un programa queda de manera reiterada por debajo de la media de la cadena que lo emite, la pregunta deja de ser si funciona y pasa a ser cuánto tiempo puede mantenerse en antena.
Paz Padilla afronta así una situación especialmente delicada. No significa que exista una decisión oficial de Mediaset para prescindir de ella, pero los datos colocan al programa en una posición muy vulnerable y hacen perfectamente plausible que la cadena opte por cancelar el formato una vez concluida su apuesta veraniega.
La paradoja es que la presentadora regresaba a Telecinco después de una larga trayectoria ligada a la cadena y con el objetivo de recuperar un espacio protagonista. Sin embargo, el regreso no está teniendo la acogida esperada. El programa no consigue consolidar una audiencia estable y los mínimos comienzan a repetirse con demasiada frecuencia.
Además, la comparación con la competencia agrava todavía más el diagnóstico. No basta con señalar que agosto es un mes complicado para la televisión o que las audiencias estivales son diferentes. El problema aparece cuando las ofertas rivales consiguen reunir a muchos más espectadores en la misma franja. El contraste convierte un mal dato en una señal de alarma.
Y Mediaset sabe perfectamente lo que significan estas señales. La cadena cerró junio con un 8,3% de cuota en el total del día, por lo que cualquier formato que se sitúe claramente por debajo de esa referencia tiene difícil justificar su continuidad si no aporta otros elementos estratégicos.
El escenario deja a Paz Padilla al borde del despido televisivo o, al menos, de la cancelación de su actual programa. Conviene distinguir ambas cosas: una cosa es que El show de Paz pueda ser retirado y otra muy diferente que Mediaset decida romper definitivamente con la presentadora. Fuentes del programa consultadas por ESdiario aseguran que no tienen información sobre una posible cancelación del programa. Lo cierto es que la situación es complicada y se agrava con que su antecesor, los Informativos de Telecinco, están en caída libre y Paz tiene que remontar a veces desde el 4% de share.
La cadena tiene ahora que decidir si concede más oportunidades a un formato que no termina de despegar o si corta por lo sano antes de que el agujero de audiencia siga creciendo. Y el calendario tampoco juega demasiado a favor de Padilla: si el programa fue concebido como una apuesta de verano y los datos no responden, mantenerlo en antena más allá de ese periodo exigiría una justificación difícil de encontrar.
Por ahora, la sentencia más contundente no la ha pronunciado ningún directivo de Mediaset. La ha pronunciado la audiencia.
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