Gabriela Guillén termina de arruinar la boda a Georgina Rodríguez: datos
La ex de Bertín Osborne pone en jaque a los recién casados sugiriendo que mantuvo relaciones con el futbolista cuando él ya tenía un noviazgo con la influencer
Gabriela Guillén, en una imagen reciente.
La boda de Cristiano Ronaldo y Georgina Rodríguez, celebrada en la intimidad y después de una década de relación, parecía destinada a convertirse en uno de los grandes acontecimientos del verano. Sin embargo, la celebración amenaza ahora con quedar salpicada por una revelación inesperada. Gabriela Guillén ha confirmado que mantuvo un breve romance con el futbolista portugués y, lejos de cerrar la historia, sus palabras han abierto una incógnita mucho más incómoda.
La ex pareja de Bertín Osborne había alimentado durante semanas el misterio después de asegurar que existía una persona muy famosa de la que había sido pareja y cuyo nombre, de hacerse público, provocaría un auténtico terremoto. Finalmente, ha sido ella misma quien ha puesto nombre y apellidos a aquel enigmático romance: Cristiano Ronaldo.
Gabriela sostiene que el encuentro sentimental se produjo alrededor de 2015 y asegura que ambos estaban solteros. Hasta ahí, nada especialmente comprometedor. El problema aparece cuando se introduce en la ecuación a Georgina Rodríguez. Porque las fechas abren una duda que la propia Gabriela, lejos de despejar, ha preferido mantener bajo llave.
Preguntada por Europa Press sobre si Ronaldo ya mantenía entonces una relación con Georgina, la paraguaya evitó responder con claridad. “Eso no, no, me la guardo para mí”, afirmó, dejando una puerta abierta a todo tipo de interpretaciones. Y esa respuesta, precisamente ahora que Cristiano y Georgina acaban de darse el 'sí, quiero', resulta especialmente llamativa.
Porque si Gabriela tiene claro que ambos estaban solteros, ¿por qué no responder de manera igualmente tajante cuando le preguntan por Georgina? Su negativa a entrar en ese terreno convierte una confesión que podía haber quedado como una simple historia del pasado en una bomba de relojería.
La cuestión no es menor. Georgina y Cristiano se conocieron en 2016, según la cronología que ambos han contado públicamente, y su relación se consolidó posteriormente. Por eso, situar un romance de Gabriela con el futbolista en torno a 2015 no implica por sí mismo ninguna infidelidad. Pero la respuesta de la modelo deja en el aire una pregunta que hasta ahora no existía.
Y lo más curioso es que la revelación llega justo cuando Ronaldo y Georgina han decidido formalizar una historia de amor que comenzó hace una década. Una boda que debía ser la culminación de su relación se encuentra así con un capítulo inesperado del pasado del futbolista que amenaza con convertirse en protagonista de la conversación pública.
Gabriela, mientras tanto, intenta quitar hierro al asunto. Asegura estar tranquila y considera que en torno a su vida se generan demasiadas especulaciones. Incluso ha reconocido que algunas de sus declaraciones anteriores fueron fruto de su particular sentido del humor y que aquella famosa frase de que “España se cae” si se conocía la identidad de su supuesto novio no debía tomarse literalmente.
Pero la realidad es que esta vez sí ha puesto sobre la mesa un nombre de enorme repercusión. Y no uno cualquiera: Cristiano Ronaldo, recién casado con Georgina Rodríguez.
La propia Gabriela ha confirmado además que felicitó al futbolista por su boda. Sus palabras hacia la pareja fueron afectuosas y dejó claro que se alegra por ellos y por su familia. Una actitud aparentemente cordial que contrasta con la enorme expectación que ha provocado la revelación de aquel romance.
“Ya le he felicitado”, explicó, asegurando que le parece que forman una pareja muy bonita y deseándoles felicidad. Todo correcto, todo amable y aparentemente cerrado. Hasta que llega la pregunta que Gabriela decide no contestar.
Y ahí está el verdadero problema para Ronaldo y Georgina. No tanto lo que Gabriela ha contado como lo que ha decidido callarse. Porque una historia de hace más de una década puede estar completamente superada, pero una respuesta ambigua en el momento menos oportuno es suficiente para reabrir cualquier debate.
La modelo también ha querido rebajar el impacto de sus declaraciones sobre aquella misteriosa relación que, según llegó a bromear, podía hacer que “España se cayese” si se conocía. Ahora explica que se trataba de una exageración y que suele utilizar la ironía en sus intervenciones públicas.