Desentierran la intimidad de Lina Morgan: 28 millones en una noche
La mano derecha en las finanzas de la querida actriz habla años después de su fallecimiento y reconoce su vida de despilfarro
Lina Morgan, en una imagen de archivo. Europa Press Reportajes / Europa Press 19/8/2021
Lina Morgan fue durante décadas una de las mujeres más queridas de España. Una artista hecha a sí misma, capaz de llenar teatros, conquistar la televisión y amasar una fortuna gracias a un talento que parecía inagotable. Pero detrás de aquella sonrisa permanente, de sus personajes ingenuos y de su enorme éxito profesional existía también una mujer mucho más compleja, con sus propias contradicciones y con episodios de su vida que quedaron cuidadosamente protegidos de la opinión pública. Ahora, once años después de su muerte, uno de sus hombres de máxima confianza ha decidido romper el silencio y desvelar algunos de esos secretos.
Ángel Gutiérrez fue durante décadas el gestor de Lina Morgan y una de las personas que mejor conocieron la realidad económica y personal de la artista. Su testimonio dibuja una imagen muy diferente de aquella mujer aparentemente sencilla y austera que millones de españoles creían conocer. Porque Lina tenía una debilidad que, pese a no convertirla en una jugadora compulsiva, llegó a provocar auténticos quebraderos de cabeza a quienes administraban su patrimonio: el casino.
Cuenta Lecturas que “Lina no era una jugadora empedernida, pero sí era una jugadora habitual”, explica su antiguo gestor. Una distinción importante porque, según su relato, no se trataba de una mujer que viviera permanentemente pendiente del juego, pero sí de alguien que podía permitirse entrar en un casino y jugar cantidades que para cualquier persona resultarían sencillamente inimaginables.
Y existe una cifra que resume hasta dónde podía llegar aquella afición. 28 millones de pesetas en una sola noche. Esa es la cantidad que Ángel Gutiérrez recuerda haber visto perder a Lina Morgan en el casino. Una auténtica fortuna para la época y una cantidad que explica perfectamente la preocupación que llegó a provocar entre las personas encargadas de proteger su patrimonio.
El gestor llegó incluso a advertirle de que, si continuaba por ese camino, podía terminar arruinada. La respuesta de Lina, según su testimonio, fue todavía más inquietante. La actriz habría llegado a decirle que lo que quería era “tirarse por la ventana”. Una frase que revela hasta qué punto detrás de la artista de éxito existía una mujer que también atravesaba momentos de enorme vulnerabilidad.
Porque esa es precisamente la parte desconocida de Lina Morgan que ahora vuelve a emerger. La artista tenía dinero, muchísimo dinero, pero el dinero no necesariamente solucionaba sus problemas. Su carrera había sido extraordinariamente exitosa y su patrimonio llegó a alcanzar dimensiones millonarias. Fue propietaria del Teatro La Latina y convirtió su nombre en una auténtica marca empresarial. Sin embargo, el éxito profesional convivía con una personalidad mucho más reservada y con preocupaciones que apenas trascendían.
Su gestor asegura además que el mayor miedo de Lina no era perder dinero, sino algo que para ella resultaba todavía más importante: dejar de trabajar. La profesión era su vida. El escenario era su refugio y la posibilidad de no volver a ponerse delante del público constituía, según Ángel, uno de sus grandes temores.
El testimonio adquiere todavía más fuerza al recordar que, cuando Gutiérrez dejó de trabajar con ella, la situación económica de Lina seguía siendo extraordinaria. Según sus palabras, la actriz tenía entonces 498 millones de pesetas en su cuenta corriente. Una cifra que permite comprender la magnitud de la fortuna que había conseguido levantar después de décadas de trabajo.
Pero la historia de Lina Morgan no puede reducirse a sus millones. Su trayectoria fue la de una mujer que partió prácticamente de cero y acabó convirtiéndose en una de las grandes estrellas de la escena española. Fue propietaria durante décadas del Teatro La Latina y protagonizó éxitos teatrales y televisivos que forman parte de la memoria colectiva. Su fortuna fue consecuencia directa de aquella extraordinaria capacidad para conectar con el público.
Precisamente por eso sorprende todavía más descubrir que aquella mujer que parecía tenerlo todo podía terminar viviendo episodios de tanta angustia. El dinero, el éxito y la fama convivieron con una faceta mucho más frágil que Lina consiguió mantener prácticamente oculta durante toda su vida.
Y Ángel Gutiérrez no se queda ahí. El antiguo gestor también cuestiona algunos aspectos de los últimos meses de vida de la actriz y pone el foco en la medicación que recibía. Según su versión, personas de su entorno le habrían contado que la medicación que se le administraba podía no ser la adecuada y que Lina permanecía, en sus palabras, “sedada”. Se trata de una valoración personal del antiguo gestor, no de una conclusión médica acreditada, pero contribuye a reabrir interrogantes sobre la etapa final de la vida de la artista.