La Emérita Sofía pudo ser reina de Noruega: así se frustró su boda con el fallecido Harald V por 25 millones

El Rey Harald de Noruega ha muerto este viernes 28 de agosto a las 6:35 horas a los 89 años en el Hospital Nacional de Oslo

Sofía de Grecia y Harald en su juventud.Montaje IA.

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La muerte de Harald V de Noruega vuelve a traer de actualidad su relación con la reina emérita Sofía. La Historia tiene sus propios vericuetos y situaciones que de haberse desarrollado de otra manera habrían planteado escenarios muy distintos a los actuales. ¿Cómo habría sido la vida de doña Sofía de haber sido consorte de Noruega y no de España? Teniendo en cuenta que siempre se ha definido a la madre de Felipe VI como germánica, es fácil aventurar que muy diferente.

El Rey Harald de Noruega ha muerto este viernes 28 de agosto a las 6:35 horas a los 89 años en el Hospital Nacional de Oslo. Así lo ha comunicado la Casa Real noruega después de 24 horas en las que el país escandinavo ha estado en vilo conteniendo la respiración ante lo que se veía como un triste desenlace inminente ante el empeoramiento que había sufrido en los últimos días y por el que su mujer, la Reina Sonia, y su hijo, el Príncipe heredero Haakon, habían cancelado todos sus actos oficiales para estar a su lado en este momento crítico.

Sofía y Harald eran en su juventud, respectivamente, hijos de los reyes de Noruega y Grecia. Él llamado a ser monarca del país escandinavo y ella, a pesar de ser la primogénita y debido a la ley sálica de corona helena, una princesa secundona. Vamos, una candidata ideal para reina consorte en una época, los años cincuenta, en la que las bodas de Estado aún se estilaban en las monarquías del viejo continente. Unos enlaces que empezaban a convivir con bodas con plebeyos que tanto darían que hablar en la época (Grace Kelly Rainiero de Mónaco o Margarita de Inglaterra y su fotógrafo) y hoy son lo habitual.

Cuando en 1958 Pablo y Federica de Grecia visitaron oficialmente Noruega junto a sus hijos la cercanía de ambos jóvenes hizo vislumbrar la posibilidad de un enlace. Algo que complacía a ambas familias. Sobre todo a Federica de Grecia que era muy casamentera. En 1954 llegó a organizar un crucero por el mar griego llamado Agamenón para juntar a los jóvenes de la realeza de Europa y ver qué matrimonios salían de ahí. Sólo salió uno (Alejandro de Yugoslavia y María Pía de Saboya) y acabó en divorcio.

Sin embargo, la historia entre Harald y Sofía no acabó, como todos sabemos, en el altar porque asuntos prosaicos dieron al traste con un enlace ideal desde el punto de vista dinástico.

En septiembre de 1960, la revista ¡Hola! en su número 387, mostraba fotos de los jóvenes príncipes en la isla griega de Corfú. El joven Harald fue invitado por los reyes helenos a su refugio en dicha isla. “Un lugar ideal para enemorarse” (Federica de Grecia, dixit).

“Todo empezó en Estocolmo, en 1958, durante una de las visitas de la familia real griega a los países escandinavos”, afirmaba la revista del saludo. Poco se imaginaban entonces en el semanario rosa que el destino que le esperaba a Sofía de Grecia era ser consorte del rey de España y, por lo tanto, una de las protagonistas de dicha publicación. En ese reportaje la revista daba por hecho que el anuncio del compromiso era inminente.

Todo por 600.000 euros

Sin embargo, tal y como contaría años más tarde François Laot directora de la revista francesa Point de Vue dedicada a seguir los avatares de las monarquías europeas, un desagradable asunto económico puso fin al conato de matrimonio: “El rey Pablo había pedido para la ocasión cincuenta millones de francos antiguos [600.000 euros actuales] al parlamento griego, pero este consideró que con veinticinco bastaban”.

Grecia era un país pobre en esos años. Las consecuencias de la II Guerra Mundial y una posterior Guerra Civil (1946-1949) aún lastraban en 1960 la economía helena. La cantidad de 25 millones de francos no era suficiente para los noruegos y este asunto monetario puso fin al futuro enlace.

Harald de Noruega.CONTACTO vía Europa Press

A Harald no debió importarle mucho puesto que, aunque la prensa no hablaba de ello, ya estaba en su vida la joven Sonia Haraldsen que acabaría siendo su esposa. En el caso de Sofía unos meses después de su frustrado compromiso hizo lo propio con Juan Carlos, entonces Juanito o “el chico de los Barcelona” como le llamaban entonces en los círculos reales.

Años después doña Sofía intentaría quitar importancia a este asunto. En 1996 contaría a su biógrafa Pilar Urbano que esa historia no existió. “Yo iba a cumplir veinte años. No había visto en mi vida al príncipe Harald de Noruega. Sé que hubo muchos intereses en casarme. Se propiciaron encuentros, se hicieron cábalas. El resultado de ese emparejamiento forzado fue nulo”, contó en el libro La Reina (Plaza y Janés, 1996). “Yo era romántica, pero no tenía romances sentimentales, no tenía novios. Juanito sería el primero y el único”, añadió.

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Doña Sofía de España.GTRES

Esta historia olvidada, no afectó a la relación entre la casa real española y la noruega. Harald visitó en varias ocasiones nuestro país. De hecho, en febrero de 2026, Harald V se encontraba en Tenerife cuando hubo de ser ingresado. Una noticia que acrecentó la preocupación en su país de origen, que ahora despide al que ha sido su monarca en los últimos treinta y cinco años.