Anne Igartiburu "destapa" a una de sus hijas para sorprender a propios y extraños: "No es un fracaso"
Celosa de su vida privada y de la intimidad de sus tres hijos hasta límites extremos, la presentadora de TVE ha impactado a profesionales y espectadores con su última decisión en redes sociales.
Anne Igartiburu aboga por la maternidad responsable.
Anne Igartiburu comenzó este lunes la semana haciendo algo que no suele permitirse: abrir su Instagram, normalmente reservado a proyectos profesionales, para compartir una imagen íntima junto a su hija Carmen, de 15 años. Una fotografía jugando a los bolos que ha convertido en metáfora de la crianza y que ha servido al mítico rostro de TVE y presentadora de D Corazón para lanzar una reflexión profunda sobre lo que significa acompañar a los hijos sin dirigir sus vidas.
La comunicadora, madre de tres hijos (Noa, adoptada en India en 2000; Carmen, adoptada en Vietnam en 2011; y Nicolás, nacido en 2016 fruto de su matrimonio con Pablo Heras-Casado) quiso poner el foco en una idea que considera esencial: "Acompañar no siempre significa decidir por ellos". Para ella, estar presente no es evitar cada tropiezo ni asegurarles que todo saldrá como esperan, sino mantenerse cerca mientras aprenden a elegir su propio camino.
Igartiburu reivindica una maternidad que da herramientas, no soluciones. "Tenemos una responsabilidad preciosa: darles confianza y herramientas para que puedan tomar sus propias decisiones, incluso cuando sabemos que pueden equivocarse", escribe en su post. Y subraya que equivocarse forma parte del proceso: "Un resultado que no llega a la primera no es un fracaso. Volver a intentarlo también forma parte del camino".
La presentadora reflexiona sobre cómo cambia el papel de los padres a medida que los hijos crecen: a veces toca abrir camino, otras caminar a su lado y, llegado el momento, aprender a quedarse "un poquito detrás", lo suficientemente cerca para que sepan que siguen ahí. Una forma de amor que, según ella, consiste en confiar en ellos incluso antes de que ellos mismos descubran cuánto pueden confiar en sí mismos.
Anne Igartiburu, siempre protectora de la intimidad de su hijos, hace una excepción
Su mensaje culmina con una idea que resume toda su filosofía de crianza: "No podemos vivir sus vidas por ellos, pero sí podemos hacerles sentir que nunca tendrán que vivirlas solos". Una frase que encaja con la trayectoria vital de Anne Igartiburu, que siempre ha protegido la intimidad de sus hijos, pero que en ocasiones comparte reflexiones sobre lo que cada uno le ha enseñado: de Noa, la emoción a flor de piel; de Carmen, los ritmos propios; y de Nicolás, la energía inagotable que le obliga a no perder los nervios.
Una publicación excepcional en su perfil, cargada de ternura y de esa mirada serena que Anne ha convertido en sello propio, y que vuelve a situarla como una de las voces más respetadas cuando se habla de maternidad consciente y acompañamiento real.