Haakon VIII estrena la Corona con Ingrid Alexandra haciendo historia y el polémico Marius en el foco

El nuevo monarca promete respetar la Constitución ante el Parlamento mientras su hija, la princesa Ingrid Alexandra, realiza también su juramento. La presencia del hijo de Mette-Marit en los actos por Harald V vuelve a generar indignación.

Haakon VIII jurando la Constitución de NoruegaCASA REAL DE NORUEGA

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Noruega abre una nueva etapa. Cuatro días después de la muerte de Harald V, su hijo Haakon VIII ha prestado este martes juramento ante el Parlamento noruego, el Storting, en el primer gran acto institucional de su reinado. El nuevo monarca ha prometido gobernar de acuerdo con la Constitución y las leyes del país, en una ceremonia sobria y cargada de simbolismo que marca el relevo al frente de la Corona noruega.

Haakon, de 53 años, accedió automáticamente al trono el pasado viernes tras el fallecimiento de su padre, como establece el sistema sucesorio noruego. No existe una coronación al estilo de otras monarquías europeas: el juramento ante el Parlamento constituye uno de los principales actos constitucionales vinculados al cambio de monarca. El artículo 9 de la Constitución obliga al nuevo rey a comprometerse formalmente a gobernar conforme a la Carta Magna y las leyes.

Vestido con uniforme de gala, Haakon ha pronunciado ante los parlamentarios el juramento que compromete al jefe del Estado a respetar el orden constitucional noruego. Durante su intervención ha expresado su deseo de mantener la relación de confianza entre la Corona y el Parlamento que cultivaron su padre, Harald V; su abuelo, Olav V, y su bisabuelo, Haakon VII.

"Todo por Noruega" será además el lema elegido por el nuevo soberano, que ha querido así mantener la tradición de sus antecesores. El monarca ha asegurado también, junto a la reina, que ambos están a disposición del país y de sus ciudadanos para desempeñar su nueva responsabilidad.

Ingrid Alexandra, protagonista de una imagen inédita

Uno de los detalles más significativos de la jornada ha estado en la presencia junto al nuevo rey de su hija mayor, la princesa heredera Ingrid Alexandra, de 22 años. La joven ocupa ahora oficialmente el primer puesto en la línea de sucesión y está llamada a convertirse en la primera reina reinante de Noruega en la época contemporánea bajo las actuales reglas sucesorias.

La jornada ha dejado además una imagen de especial relevancia constitucional: el mismo día en que Haakon VIII ha jurado la Constitución como rey, Ingrid Alexandra ha formalizado también su propio juramento ante el Storting.

En su caso, el juramento se ha realizado por escrito y ha sido entregado al presidente del Parlamento por el jefe de la Casa Real. La princesa firmó previamente el documento en el Palacio Real. El procedimiento está contemplado en el artículo 44 de la Constitución noruega para quien ocupa el segundo puesto en la línea sucesoria y ha alcanzado la mayoría de edad.

Ingrid Alexandasa, Sverre Magnus y su abuela la reina viuda Sonia de Noruega.GTRES

El momento adquiere un especial significado porque los anteriores herederos que llegaron a esa posición en las últimas décadas habían prestado su juramento cuando todavía no se había producido una situación idéntica a la actual. El propio Gobierno noruego ha explicado que la muerte de Harald V supone la primera ocasión de la historia reciente en la que la segunda persona en la sucesión es mayor de edad en el momento del cambio de Corona y, por tanto, debe prestar su juramento.

De esta forma, la sucesión de Harald V no solo ha llevado a Haakon al trono: también ha colocado a Ingrid Alexandra en un plano institucional inédito para una futura soberana noruega.

La ausencia de Mette-Marit y la sombra de Marius

La solemne jornada ha estado marcada también por una ausencia: la de la nueva reina, Mette-Marit. La esposa de Haakon no ha podido acudir al Parlamento debido a complicaciones derivadas del trasplante de pulmón al que fue sometida en junio y permanece bajo observación médica.

Ingrid Alexandra.GTRES

Pero si hay un asunto que vuelve a poner a la familia real noruega bajo los focos es la situación de Marius Borg Høiby, hijo de Mette-Marit de una relación anterior. El joven, que no forma parte oficialmente de la Familia Real, fue condenado a cuatro años de prisión tras ser declarado culpable de dos violaciones y otros delitos y se encuentra bajo arresto domiciliario mientras recurre la sentencia.

La polémica se disparó después de que Høiby participara el lunes en el traslado del féretro de Harald V por el Palacio Real de Oslo, junto a miembros de la familia. Las autoridades le concedieron un permiso excepcional para poder participar en los actos relacionados con el fallecimiento del monarca y también se le ha autorizado a acudir al funeral previsto para el 9 de septiembre.

Mette-Marit de Noruega, la gran ausente.CASA REAL NORUEGA

Su presencia, especialmente visible al formar parte del grupo que acompañó el féretro, ha provocado críticas e indignación en un momento en el que la monarquía noruega trata de proyectar una imagen de continuidad, estabilidad y respeto a las instituciones. La controversia resulta especialmente delicada porque llega después de meses de presión sobre la Casa Real y de un descenso del apoyo a la institución coincidiendo con los escándalos que han rodeado a la familia.

El debate ha llegado incluso a afectar a la percepción pública de la propia Mette-Marit. Una encuesta publicada este martes por la radiotelevisión pública NRK sitúa ahora el apoyo a la monarquía en el 72 por ciento, ocho puntos más que en mayo, aunque la institución ha atravesado su momento más complicado de los últimos años por las controversias familiares.

Una nueva Corona sobre el legado de Harald

Mientras la polémica continúa, Haakon VIII ha querido comenzar su reinado reivindicando precisamente el legado de su padre. El presidente del Storting, Masud Gharahkhani, ha definido a Harald V como un defensor de la Constitución y del Gobierno, además de un símbolo de seguridad, estabilidad y paz para los noruegos.

Gharahkhani ha reclamado al nuevo monarca que preserve ese legado, pero también que permita que la monarquía evolucione al mismo ritmo que la sociedad noruega.

Haakon ha recogido ese mensaje con una declaración de continuidad. Su primera gran ceremonia institucional ha estado, de hecho, rodeada de los símbolos de las tres generaciones anteriores de la Corona y de una nueva protagonista: Ingrid Alexandra, la heredera que ha jurado también la Constitución en el mismo día en que su padre asumía formalmente sus responsabilidades como rey.

La capital noruega, mientras tanto, vive estos días entre el duelo y el comienzo de una nueva era. El féretro de Harald V permanece en la capilla del Palacio Real para que los ciudadanos puedan despedirse del monarca, cuyo funeral oficial está previsto para el 9 de septiembre.

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Noruega despide así a un rey que durante 35 años fue considerado una figura de estabilidad y cercanía y recibe a Haakon VIII con una escena que resume el relevo generacional: un nuevo rey ante el Parlamento y, a su lado, la mujer que algún día está llamada a ocupar el trono.