La ‘izquierda caviar’ de la cultura se rebela contra el desahucio de Maricarmen sin poner 1 euro
Ana Belén, Carlos Bardem, Alba Carrillo y otros rostros conocidos han acudido a defender a Maricarmen o protestar en programas y redes, pero mientras las cámaras recogían sus protestas, una donante anónima era quien ofrecía dinero para intentar evitar su desahucio
Protestas en Madrid tras el desahucio de Maricarmen.
Maricarmen ya ha sido expulsada de la casa en la que ha vivido durante más de siete décadas. La imagen de esta mujer de 87 años saliendo de su vivienda en una camilla, mientras cientos de personas gritaban en la calle para tratar de impedirlo, resume el desenlace de una batalla que llevaba años librándose en los tribunales y en la calle. Y alrededor de ella se ha producido una movilización pública con rostros muy conocidos de la cultura española.
Ana Belén, Carlos Bardem, Juan Diego Botto, Inés Hernand o Marwan han acudido a las concentraciones convocadas para apoyar a la pensionista. Han hablado ante las cámaras, han denunciado su situación y han convertido el caso en un nuevo símbolo de la batalla por la vivienda. Ana Belén incluso recitó el poema "Desahucio", de Rafael Alberti, en presencia de la anciana. Otro caso similar es el de Alba Carrillo. La periodista ha clamado en televisión contra el desahucio y también muy cticamente en sus redes sociales.
Varios famosos se han alzado contra el desahucio de Maricarmen, una mujer que llevaba más de 70 años en su vivienda del madrileño distrito de Retiro. Sin embargo, hay un detalle que introduce una incómoda diferencia entre las proclamas y los hechos: en las informaciones publicadas no consta que ninguno de los rostros conocidos que han protagonizado estas protestas haya puesto dinero de su bolsillo para resolver el problema económico que amenaza a la pensionista.
Y dinero hacía falta. Maricarmen pagaba hasta ahora alrededor de 500 euros al mes, pero la propiedad llegó a reclamarle 2.650 euros, una cantidad que supera ampliamente su pensión de unos 1.350 euros. La mujer, que llevaba 71 años viviendo en el inmueble, no tenía otra vivienda a la que trasladarse.
La paradoja es que mientras algunos famosos pedían públicamente que se actuara, quien sí dio un paso económico fue una persona cuya identidad ni siquiera ha trascendido. Una escritora se ofreció a pagar el alquiler para intentar evitar que Maricarmen tuviera que abandonar su casa. Según la portavoz del Sindicato de Inquilinas, la donante estaba dispuesta a asumir la última cantidad ofrecida por la propiedad, 1.650 euros mensuales.
Es decir, la ayuda económica que se ha hecho pública no procede de Ana Belén, Carlos Bardem ni de los otros artistas que han acudido a la concentración, sino de una persona anónima que decidió comprometer su propio dinero para intentar encontrar una salida. Y esa diferencia resulta especialmente llamativa cuando el caso de Maricarmen se ha convertido en un escaparate para las reivindicaciones de buena parte del mundo de la cultura.
Carlos Bardem fue especialmente contundente durante la protesta. "Muchas veces lo legal no coincide con lo justo", afirmó, mientras reclamaba actuar ante el caso de la anciana. Ana Belén, por su parte, aseguró que la situación le producía "una gran tristeza" y destacó el apoyo recibido por Maricarmen.
Pero las palabras no han conseguido detener el desenlace. Este miércoles, la comisión judicial ejecutó finalmente el desahucio. Maricarmen salió del edificio en camilla acompañada por sanitarios del Samur, mientras en la calle se concentraban cientos de personas que trataban de arroparla.
El caso deja así una fotografía difícil de ignorar. Una anciana pierde la casa en la que ha pasado prácticamente toda su vida; los vecinos y activistas salen a la calle; los famosos ponen voz a la protesta y una desconocida ofrece dinero para intentar solucionar el problema. La pregunta queda inevitablemente en el aire: si realmente había voluntad de evitar el desahucio, ¿por qué el dinero tuvo que salir de una persona anónima y no de quienes convirtieron la defensa de Maricarmen en una reivindicación pública?