El feo desprecio de Macron al Rey Felipe indigna a la Casa Real
El presidente francés ha decidido no alojarse en El Pardo durante su visita de Estado a España y, según ha podido saber ESdiario, su negativa no ha sentado bien en Zarzuela
El Rey Felipe VI, en un almuerzo con Macron.
La visita de Estado de Emmanuel Macron a España llega con un gesto que no ha terminado de convencer en Zarzuela. El presidente francés ha decidido no alojarse en el Palacio de El Pardo durante los dos días que permanecerá en Madrid junto a su esposa, Brigitte Macron, los próximos 29 y 30 de septiembre. Una decisión que, más allá de las razones prácticas que se han esgrimido, ha generado cierto malestar en el entorno de la Casa Real.
El Palacio de El Pardo no es una residencia cualquiera. Desde 1983 es la residencia oficial destinada a los jefes de Estado extranjeros que realizan visitas de Estado a España y precisamente por ello la posibilidad de alojarse allí forma parte de la tradicional hospitalidad que se ofrece a los mandatarios invitados. Macron, sin embargo, ha optado por otra fórmula alegando razones de operatividad.
Según ha podido saber ESdiario, esta negativa ha sentado mal en Zarzuela, donde se interpreta como un feo gesto a la hospitalidad ofrecida por el Rey Felipe VI y por la Casa Real al presidente francés. La decisión, en cualquier caso, no altera el carácter oficial de la visita ni el programa institucional previsto, pero sí ha llamado la atención en el entorno de la Jefatura del Estado.
Monarquía Confidencial señalaba hace días que las autoridades españolas ofrecieron al Elíseo que Macron, su esposa y su séquito más cercano pudieran residir en El Pardo, como es habitual con los mandatarios extranjeros que realizan este tipo de visitas. El precedente francés, además, juega a favor de la tradición: Nicolas Sarkozy sí se alojó allí durante su visita de Estado a España en abril de 2009.
La explicación trasladada sobre la decisión de Macron apunta a la operatividad. Algunos jefes de Estado prefieren, por cuestiones logísticas y de desplazamientos, alojarse en un hotel del centro de Madrid o en la residencia de su embajador cuando esta dispone de espacio suficiente para acoger a parte de la comitiva. Es la fórmula que, previsiblemente, seguirá ahora el presidente francés.
Pero en Zarzuela el asunto se contempla con otro matiz. La residencia en El Pardo tiene también una evidente carga institucional y protocolaria: supone aceptar la hospitalidad que ofrece España al jefe de Estado visitante y compartir, durante su estancia, un espacio especialmente vinculado a la Corona. De ahí que la negativa haya sido recibida con cierta decepción en el entorno del Rey.
La visita de Macron tiene, además, una especial relevancia diplomática. Don Felipe y Doña Letizia ofrecerán al matrimonio Macron una cena de gala en el Palacio Real, durante la cual el presidente francés recibirá el Collar de la Orden de Carlos III y Brigitte Macron la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica. Ambas condecoraciones fueron aprobadas por el Gobierno en el Consejo de Ministros del pasado martes.
El programa continuará el miércoles 30 con el encuentro entre Emmanuel Macron y Pedro Sánchez, dentro de una visita que llega después de varios aplazamientos desde que Felipe VI cursara la invitación al presidente francés en 2018. Precisamente por la dimensión de Estado del viaje, en Zarzuela se esperaba que la estancia de Macron incluyera también el gesto simbólico de aceptar la residencia oficial ofrecida a los mandatarios extranjeros.
Macron ha preferido finalmente otra opción. Oficialmente, por operatividad. En Zarzuela, sin embargo, según ha podido saber ESdiario, la decisión se ha interpretado como un gesto poco afortunado hacia la hospitalidad del Rey.
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