La decisión de Leonor y Sofía sobre su voto el 29N que apoya el rey Felipe pero no Letizia

Son las primeras elecciones en las que la Princesa y la Infanta pueden participar activamente. Sin embargo, la apariencia se impone en este caso.

La Reina Letizia, Leonor y Sofía en la Fundación Esment de Palma.Europa Press

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Las elecciones generales del próximo 29N tendrán un significado especial para Leonor y Sofía. Como tantos jóvenes de su generación, será la primera vez que ambas, ya mayores de edad, puedan acudir a las urnas en unos comicios generales. Sin embargo, todo apunta a que las hijas de Felipe VI permanecerán al margen de la jornada electoral y no depositarán su papeleta. No porque la ley se lo impida, sino por una tradición no escrita que afecta a la Familia Real y que tiene como objetivo preservar la neutralidad política de la Corona.

Como les hemos venido contando en ESdiario, Leonor alcanzó la mayoría de edad en octubre de 2023, apenas unos meses después de las últimas elecciones generales, mientras que Sofía cumplió los 18 años en abril de 2025. Por tanto, las dos se encuentran ahora ante sus primeros comicios nacionales en los que tienen legalmente derecho a participar. La LOREG reconoce el derecho de sufragio a los españoles mayores de edad y no establece una excepción para los miembros de la Familia Real.

La razón para que no voten no es jurídica, sino institucional. La Casa Real entiende que la neutralidad política constituye uno de los pilares de su posición constitucional. El propio Felipe VI ha definido la independencia de la Corona y su neutralidad política como elementos esenciales para contribuir a la estabilidad del sistema y a la cohesión entre los españoles.

Pero existe un elemento añadido que introduce cierta tensión en esta cuestión: la posición de la Reina Letizia. La idea de que sus hijas pudieran ejercer su derecho al voto y ofrecer así una imagen de normalidad y de participación ciudadana encaja con la formación y la vida cotidiana que tanto Leonor como Sofía han desarrollado en los últimos años. Son jóvenes, estudian, tienen amigos, viajan, conocen otros países y, en definitiva, desarrollan buena parte de las actividades propias de cualquier persona de su generación.

El problema es que la Corona no funciona exactamente como una familia más. Y Letizia es perfectamente consciente de ello. La Reina puede tener su propia opinión personal sobre si Leonor y Sofía deberían votar, pero ni ella ni sus hijas tienen la última palabra sobre una tradición institucional que pretende evitar cualquier sospecha de inclinación hacia una determinada opción política. Mucho menos cuando la primogénita está llamada a convertirse algún día en Jefa del Estado.

La neutralidad adquiere todavía mayor importancia en el caso de Leonor. La Constitución establece que el Rey es el Jefe del Estado y que le corresponde arbitrar y moderar el funcionamiento regular de las instituciones. Después de unas elecciones generales, además, el Monarca desempeña un papel esencial en la ronda de consultas con los representantes de los grupos políticos antes de proponer un candidato a la Presidencia del Gobierno.

Tal y como ha constatado ESdiario, Casa Real considera que incluso un voto secreto puede generar interpretaciones políticas. Si la heredera acudiera a votar, siempre habría quien intentara especular con la papeleta que introdujo en la urna, aunque nadie pudiera conocerla. Y esa es precisamente la situación que Zarzuela intenta evitar: que la Princesa de Asturias pueda ser identificada, siquiera simbólicamente, con una determinada ideología o partido.

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El caso de Sofía es algo diferente, aunque la tradición se extiende igualmente a ella. No tendrá responsabilidades constitucionales equivalentes a las de su hermana, pero forma parte de la Familia Real y su comportamiento también puede proyectar una determinada imagen institucional. Además, residiendo en París, podría votar por correo. Pero no será así. Las hermanas no votarán.