| 05 de Julio de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Carlota Corredera deja "Sálvame".
Carlota Corredera deja "Sálvame".

Sigue la escabechina en Sálvame: tras los directores ahora cae Carlota Corredera

A la presentadora “la apean” de su discurso. El programa de Telecinco que se lo dio todo prescinde de sus servicios tras hacerlo de los de David Valldeperas y Alberto Díaz. Giro radical.

| Jesús Manuel Ruiz Chismógrafo

 

 

Este próximo día 25 es el día de las Encarnas, Encarnitas y Nanis. Festividad grande. Este año se suma otra festividad para unos y tristeza para otros. No se puede gustar siempre a todo. Quien gusta a todos, mal va. Este viernes será el día que Carlota Corredera diga adiós a Sálvame. El programa que se lo dio todo. Su andadura profesional comenzó en la dirección. A su lado, un grande Raúl Prieto. Actual director de Viva la vida.

Solo han pasado unas horas desde que trascendió que Sálvame también prescinde David Valldeperas y Alberto Díaz. Sigue la escabechina.

 

Durante cinco años Carlota fue directora. Después llegó lo personal y la maternidad. Y de regalo, ser presentadora. Corre el año 2016. Corredera se ganó al público pronto. Querida por gran parte de los espectadores. La calle hablaba a quienes somos callejeros. Empatizaba. No era el prototipo al uso de presentadora. Lo consiguió. Tenía profesionalidad. Y lo demostró. Se ganó el cariño del público y desde casa se la apoyaba. Su primera aparición como presentadora fue muy distinta a la imagen que tenemos ahora. Lo consiguió.

Carlota Corredera olvidó ser moderadora y se convirtió en fiscal de Sálvame

El "empoderamiento" desde su posición con el tema de Rocío Carrasco le jugó una mala pasada. Olvidó ser moderadora para convertirse en fiscal de un programa de entretenimiento. Y como fieles escuderos, tertulianos que seguían al pensamiento único. Y encima esta causa apoyada por una ministra, la de Igualdad, Irene Montero, y una socialista Adriana Lastra. Convencidas de que son las que portan la bandera del feminismo. La imaginación es tan ilimitada como la ilusión. Y la mentira.

Carlota Corredera chocó con el público. Con su actitud y aptitud. Su posicionamiento con Carrasco fue legítimo. Menos lo fue su comportamiento con quien no compartió su opinión. No acordamos de unas de las tardes donde la viguesa se empezó a cavar "su tumba". De momento. La televisión es efímera. Televisión en estado puro. Dictadura en estado blando.

El enfrentamiento entre Carlota Corredera y Antonio Montero ¿un antes y un después?

Carlota Corredera ordena a la dirección del programa que se vaya del plató periodista Antonio Montero. Las imágenes dicen más que mil palabras. Autoritaria y tajante. O se va Antonio o me voy yo. Aún conocedora que es fácil prescindir de un colaborador que rellenar el lugar de un presentador. Poca igualdad de armas en un tarde donde se quiso dar clases de Derecho o Psicología con especialidad en Violencia de Género. Esta especialidad no existe, dicho de paso. Craso error aquella tarde. No ha sido la única tarde.

Haberlas haylas y muchas. Muchas tardes. Guiño gallego. El público se entretiene pero no es pacato. Y menos los formados en leyes que se asustaron de las aberraciones cometidas desde su posicionamiento pseudo legal. Muchos despachos siguen espeluznados de lo contado. Hoy no hablaré de sobreseímiento en recuerdo a aquella tarde donde se intentó dar clase a otro colaborador. Perdón, si no hablo de mi. Un título con el que quiero recordar a Mila Ximénez. Buen viaje.