Netflix ultima un bombazo contra Warner: una operación mundial que se carga a HBO Max
La plataforma de streaming quiere revolucionar el mercado con la adquisición de la mítica compañía norteamericana. La operación situaría a la firma como un auténtico gigante del mundo audiovisual
Ted Sarandos Co.Ceo de Netflix.
Hollywood tiembla otra vez. La última sacudida viene de Netflix, que no se conforma ya con producir series de moda ni con inventarse sagas en cadena: quiere apropiarse de la historia misma del cine. Su objetivo, tal y como ha podido saber ESdiario del medio especializado Puck, no es otro que Warner Bros., la factoría que lleva más de un siglo poblando nuestras pantallas con magos de Hogwarts, anillos de Mordor y superhéroes con capa y máscara.
La jugada no surge de la nada. Warner Bros. Discovery anunció hace tiempo que planea dividir la compañía en dos bloques: por un lado, cine y streaming (Warner Bros. Pictures, HBO, Max, DC Studios…), por otro, los canales tradicionales como CNN o Discovery. La separación se completaría a mediados de 2026, y desde entonces los pretendientes no han dejado de llamar a la puerta. Paramount Skydance fue la primera en levantar la mano con una oferta en efectivo que sedujo a David Zaslav, CEO de Warner. Y justo cuando parecía que todo iba por ahí, apareció Netflix con un gesto inesperado: “Yo también juego”.
Lo que está en la mesa no es poca cosa. Netflix aspira a quedarse con un arsenal de franquicias valorado en unos 65.000 millones de dólares. Y no hablamos de títulos menores: hablamos de Superman, de Frodo, de Harry Potter. De mitologías capaces de sostener la industria del entretenimiento durante generaciones. Para Ted Sarandos, co-CEO de Netflix, es la pieza que falta en su tablero: no basta con tener un par de fenómenos virales al año, lo que necesitan es un flujo constante de historias con apellido, de marcas tan sólidas que los usuarios jamás quieran marcharse a Disney+ o Prime Video. Reed Hastings, fundador de la compañía, lo define con otra metáfora: un “foso competitivo” que proteja el castillo.
El punto más delicado está en DC Studios. Hoy James Gunn y Peter Safran pilotan el relanzamiento del universo de superhéroes. Pero si Netflix se convierte en el nuevo dueño, nadie puede asegurar que ese rumbo creativo se mantenga. Y el temor de muchos fans es claro: ¿qué pasaría si las películas de Batman o Superman terminan pensadas solo para streaming, sin la liturgia del cine en salas? Para algunos sería revolucionario, para otros una traición a la esencia del personaje.
Warner Bros. no es solo un logo: es un siglo de memoria colectiva. Desde los clásicos del Hollywood dorado hasta las franquicias más taquilleras de las últimas décadas, su catálogo es el tesoro que todos codician. Por eso la operación, de concretarse, sacudiría también los mercados bursátiles. Ya lo vimos cuando se filtró el interés de Paramount: las acciones volaron. Si Netflix entra de lleno en la puja, podríamos estar ante la compra más espectacular del siglo en la industria audiovisual.
La lógica es evidente: Netflix fue la pionera del streaming, pero ya no corre sola. Disney+, Prime Video, Apple TV+, incluso plataformas locales, compiten por los mismos bolsillos. Su talón de Aquiles es la falta de sagas de largo recorrido. Warner las tiene. La suma parece matemática: de simple “videoteca global” a guardián de las historias más queridas del cine.
Nada está cerrado, todo son rumores y cálculos. Paramount juega con la ventaja del dinero en efectivo; Netflix, con la ambición de cambiar las reglas del juego. Si gana, el mapa del entretenimiento quedará reescrito. Y si pierde, al menos habrá demostrado que ya no le basta con la serie de moda: quiere el legado entero.
El futuro es incierto, sí. Pero también fascinante. Y la pregunta es inevitable: ¿veremos a los héroes de DC lanzados directamente en Netflix o seguirán iluminando la gran pantalla? La respuesta, como siempre en Hollywood, está en la siguiente escena.