Así unta Sánchez a su equipo: 18.000 euros a Nacho Escolar por hablar de Franco en Canarias
El director de Eldiario.es, siempre dispuesto a señalar adjudicaciones en otras administraciones, recibió sin publicidad un contrato público por organizar unas jornadas en las Islas, rozando el límite económico legal para evitar un concurso abierto
Nacho Escolar
Eldiario.es ha convertido en bandera política y mediática la denuncia contra las adjudicaciones directas, especialmente cuando afectan a gobiernos autonómicos del Partido Popular y más específicamente a Ayuso, Mazón o Juanma Moreno. Su director, Nacho Escolar, ha sido muy activo en redes sociales señalando estos contratos como prueba de mala gestión y opacidad. Sin embargo, la reciente revelación de un contrato otorgado a su propio medio en Canarias coloca en entredicho esa postura.
Pablo Haro desveló que el digital de Nacho Escolar percibió 18.143,95 euros con IVA por unas jornadas sobre el franquismo organizadas en las Islas. La cifra neta asciende a 14.995 euros, apenas cinco por debajo del tope que marca la obligación de licitar con publicidad. El ajuste milimétrico despierta inevitable suspicacia.
La práctica no es ilegal, pero sí plantea dudas sobre la coherencia de un medio que ha criticado de manera reiterada lo mismo cuando los beneficiarios eran otros, también en la misma medida. De hecho, el propio Nacho Escolar ha utilizado su cuenta en la red social X para denunciar decenas de supuestas “irregularidades” en adjudicaciones de este tipo.
Uno de los casos más sonados fue el del Gobierno de Isabel Díaz Ayuso, al que acusó de adjudicar a dedo cuatro contratos de promoción turística en los que el cantante Mario Vaquerizo cobró 13.310 euros. En aquella ocasión, el director de Eldiario.es se mostró indignado ante lo que calificaba de ejemplo de favoritismo.
También se cebó con la Junta de Andalucía, criticando la derivación de pacientes a la sanidad privada a través de contratos sin concurso que sumaban 120 millones adicionales. Escolar presentaba esos movimientos como una prueba del modelo privatizador de los populares, sin matizar la legalidad o el marco normativo que los permitía.
Otro frente abierto fue el hospital Zendal, proyecto estrella de la Comunidad de Madrid en pandemia. Según denunció Escolar, en 2022 acumuló contratos directos por 15 millones pese a tener entonces apenas 53 pacientes ingresados. Su línea editorial cargaba contra lo que consideraba "un despilfarro" con tintes propagandísticos.
La hemeroteca revela más episodios. El vicepresidente de Castilla y León, de Vox, fue señalado por Nacho Escolar por colocar como asesores a dedo a un familiar y a la exdirectora general de la COPE. O el caso de la Generalitat Valenciana con Gan Pampols, denunciado por adjudicar dos millones a PwC sin concurso para diseñar el plan de recuperación tras la DANA.
Consejos vendo que para mí no tengo
El patrón siempre era el mismo: señalar la ausencia de concurso, la cercanía de las cifras al límite legal o la supuesta arbitrariedad política en la concesión. Ese patrón, sin embargo, se cumple ahora con la operación que beneficia directamente a Eldiario.es. De ahí la paradoja que ha sido denunciada en redes sociales en las últimas horas.
El episodio cuestiona la credibilidad del discurso de Ignacio Escolar y de su medio. Porque no se trata solo de un contrato, sino de la imagen de coherencia que ha querido proyectar durante años: la de un guardián de la transparencia frente a un PP caricaturizado como fábrica de “dedazos”.
Medida legal y habitual
Lo cierto es que la práctica de adjudicar contratos menores sin publicidad está regulada y es habitual en todas las administraciones, gobernadas por cualquier signo político. Lo relevante en este caso no es la legalidad, sino la contradicción de quien ha hecho de ese mecanismo un arma contra rivales políticos, pero lo acepta sin reparo cuando le beneficia.
La polémica, en definitiva, no gira en torno a la letra de la ley, sino a la hipocresía. Ignacio Escolar y Eldiario.es han señalado con insistencia la paja en el ojo ajeno, mientras ahora se hacen los ciegos con la viga en el propio. Una incoherencia que erosiona su discurso y desnuda su sesgo político.