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Intxaurrondo no defrauda: llama «ultraderecha» al régimen de los ayatolás y las redes la devoran

La presentadora de TVE vuelve a protagonizar un nuevo patinazo ideológico desde la televisión pública al etiquetar como «ultraderecha» a la teocracia iraní, desatando una avalancha de críticas en redes sociales.

Silvia Intxaurrondo, el pasado 11 de septiembre en Madrid.GTRES

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Silvia Intxaurrondo nunca decepciona a su parroquia. Desde una televisión pública que pagan todos los españoles, la presentadora de La hora de La 1 dio este martes un nuevo salto ideológico al identificar al régimen de los ayatolás de Irán con la «ultraderecha», en su empeño por vincular con esa etiqueta todo aquello que no encaja en el marco progre o woke.

«Irán está en una encrucijada y va a ser su sociedad quien decida si puede seguir tolerando la ultraderecha instalada desde hace décadas de forma radical encarcelando ese país», afirmó Intxaurrondo, sin sonrojo, durante la emisión del programa.

Cuando todo es ultraderecha

Según la lógica de la periodista, los clérigos chiíes del jomeinismo —un régimen teocrático que fusiona religión y Estado, gobierna bajo la sharía y ejerce un control absoluto sobre las libertades individuales— pasan a ser ultraderechistas. Una etiqueta tan manoseada que sirve lo mismo para partidos liberales europeos que para una dictadura religiosa islámica.

Una simplificación burda que ignora cualquier rigor histórico, político o académico y que confirma la deriva del lenguaje político en determinados platós de la televisión pública.

Lo que Intxaurrondo prefiere olvidar

El régimen iraní está acusado de financiar y armar a organizaciones terroristas como Hamás, Hezbolá o Ansar Alá (los hutíes de Yemen), todos ellos enemigos declarados de Israel. El mismo Israel cuyo primer ministro, Benjamin Netanyahu, es tachado de «ultraderechista» por los mismos sectores progresistas que ahora ven ultraderecha también en Teherán.

Todo cabe en el mismo saco ideológico, aunque no tenga nada que ver.

Las redes le pasan factura

Las redes sociales reaccionaron con dureza al comentario de Intxaurrondo. Uno de los mensajes más compartidos fue directo al grano: «La ‘ultraderecha’ iraní que financió a Pablo Iglesias durante años».

Otros usuarios optaron por darle una auténtica lección de historia y ciencia política, recordándole que Irán es un «régimen teocrático islámico chií, con control religioso absoluto, políticas represivas y restricciones severas de libertades», muy alejado de la ultraderecha liberal o nacionalista que se utiliza como referencia en Occidente.

Confusión interesada y relato dirigido

Algunos mensajes señalaron además la coincidencia de subtítulos en pantalla: mientras Intxaurrondo hablaba de la «ultraderecha» iraní, el rótulo relacionaba a Donald Trump —también etiquetado como ultraderecha— con una posible ofensiva contra Irán. «Soberbio», ironizaban.

Otros fueron menos indulgentes: «Sería gracioso si no fuera porque se lleva 270.000 euros al año», recordaba un usuario en referencia al salario de la presentadora en TVE.

La psicosis woke en la televisión pública

Para muchos, el episodio no es un error aislado, sino un ejemplo más de la psicosis woke y de una estrategia de desinformación planificada que busca simplificar el mundo entre buenos y malos, progresistas y ultraderechistas.

El problema, advierten, es que ese discurso se emite desde una televisión pública que debería informar con rigor, no adoctrinar.

Otro día más en La hora de La 1

Una vez más, Silvia Intxaurrondo consigue ser tendencia. No por su análisis internacional, sino por un nuevo patinazo ideológico que confirma que, en algunos platós, la realidad importa menos que el relato.

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Y en ese relato, todo —absolutamente todo— acaba siendo «ultraderecha».