Sémper regresa tras el cáncer y lanza un dardo al sanchismo: “He visto cosas terroríficas”
El portavoz del PP reaparece en ‘El Hormiguero’ tras diez meses de lucha contra la enfermedad y reconoce que el clima político le llevó a normalizar “cosas que no son normales”: “No me va a volver a pasar”
Borja Sémper, limpio de cáncer, reapareció en El Hormiguero
La noche de este jueves en El Hormiguero no fue una entrevista política más, ni siquiera una reaparición al uso. Fue algo distinto, más humano y más pausado de lo habitual. Borja Sémper regresaba a la vida pública tras casi diez meses apartado por un cáncer y lo hacía dejando de lado el tono crispado que domina el debate político en España.
Su intervención estuvo marcada por una mezcla de serenidad y sinceridad poco frecuente. Sémper no evitó el terreno político, pero antes de entrar en él dejó una reflexión que explica todo lo demás: “La salud es el silencio del cuerpo”. Una frase que, según relató, le ha acompañado durante el proceso y que resume la dimensión personal de estos meses lejos del foco mediático.
El dirigente popular recordó que todo comenzó con una revisión médica que en principio no apuntaba a nada grave. Sin embargo, tras descartar problemas pulmonares, apareció “una mancha en el páncreas” que cambió por completo el escenario. A partir de ese momento, su vida dio un giro radical, con meses de tratamiento, quimioterapia —que concluyó en diciembre— y una retirada total de la primera línea política.
Durante ese tiempo, Sémper confesó haber vivido momentos de enorme carga emocional. “Me emociono un poquillo”, reconoció en directo al recordar el impacto del diagnóstico, el miedo y la incertidumbre que le obligaron a enfrentarse, como él mismo explicó, a la posibilidad real de que la enfermedad tuviera un desenlace fatal. Esa experiencia, admitió, le obligó a replantearse muchas cosas.
Otra forma de entender la política
Ese cambio personal se trasladó también a su forma de entender la política. Sémper reconoció que antes de su enfermedad se había dejado arrastrar por el clima de confrontación hasta el punto de “ver normales cosas que no son normales”. Una autocrítica poco habitual que acompañó de una advertencia clara: “No me va a volver a pasar”, dejando entrever una nueva etapa en su trayectoria pública.
Fue en ese contexto donde lanzó una de las frases más contundentes de la entrevista: “Estos diez meses he visto cosas que me han parecido lamentables, terroríficas y de dar vergüenza ajena”. Una reflexión que, sin señalar directamente, dibuja una crítica evidente al deterioro del debate político y al clima que, a su juicio, se ha instalado en los últimos años.
Lejos de entrar en confrontaciones directas, incluso al abordar asuntos sensibles como el caso Kitchen, Sémper optó por un tono contenido y defendió que sean los jueces quienes determinen responsabilidades. Recordó, además, que el Partido Popular “pagó su factura” en términos políticos, marcando distancia con discursos más habituales en el enfrentamiento partidista.
En clave personal
Quizá uno de los momentos más reveladores llegó cuando habló de su entorno personal. El portavoz popular admitió que durante estos meses descubrió algo que no esperaba: “No sabía cuánto me querían los míos… y también los otros”, en una referencia que trasciende las siglas y refleja el impacto humano de una experiencia límite.
Sémper confirmó que ya está libre de la enfermedad y que retomará su agenda pública en los próximos días, pero su reaparición dejó algo más que un mensaje político. Dejó la sensación de que su paso por la enfermedad no solo le ha devuelto a la vida pública, sino que también le ha cambiado la forma de mirarla, marcando una diferencia clara entre el ruido cotidiano y lo verdaderamente importante.