Ferreras explota en La Sexta por la “cloaca de Leire”: “¡Me parece de una gravedad brutal!”
El presentador se indigna por las reuniones atribuidas a Leire Díez con altos cargos de la Fiscalía y la Guardia Civil mientras se abrían expedientes a agentes que investigaban casos sensibles
Ferreras, en el plató de "Al rojo vivo".
Antonio García Ferreras ha protagonizado en La Sexta uno de esos momentos que retratan hasta qué punto el caso de Leire Díez ha dejado de ser un asunto incómodo solo para la oposición y ha empezado a generar un enorme malestar incluso en algunos platós tradicionalmente próximos al Gobierno. El presentador de Al Rojo Vivo estalló al comentar las últimas informaciones relacionadas con la conocida como “fontanera” del PSOE y las supuestas conexiones con altos cargos del Estado.
El periodista no ocultó su indignación al referirse a las reuniones que, según se ha publicado en torno al caso, habría mantenido Leire Díez con responsables de primer nivel, entre ellos la mano derecha del Fiscal General del Estado y la directora de la Guardia Civil. Un extremo especialmente delicado porque, tal y como subrayó Ferreras, esos contactos se habrían producido en un contexto en el que se abrían expedientes contra guardias civiles que participaban en investigaciones sensibles.
“No sé cuántas tramas consiguen reunirse con la mano derecha del FGE o la directora de la Guardia Civil. Se reúne con la directora y, curiosamente, empiezan a abrir expedientes a los guardias civiles que investigan. ¡Me parece de una gravedad brutal!”, exclamó Ferreras, visiblemente alterado, durante el debate en La Sexta.
Ferreras ya no compra el relato
La frase ha corrido como la pólvora en redes sociales. No solo por la dureza del mensaje, sino por quién lo pronuncia. Ferreras ha sido durante años una de las grandes referencias del periodismo televisivo de izquierdas y uno de los rostros más influyentes de la cadena progresista por excelencia. Por eso su estallido tiene una lectura política evidente: el caso Leire Díez empieza a ser tan grave que ya no basta con mirar hacia otro lado.
El presentador puso el foco en una cuestión nuclear: no se trata solo de saber qué hacía Leire Díez, sino de aclarar hasta dónde llegaban sus contactos, quién le abría puertas y por qué determinados agentes que investigaban causas delicadas acababan bajo presión administrativa.
Porque lo que se está dibujando, siempre según las informaciones conocidas y los informes incorporados al caso, no es una simple colección de reuniones privadas ni una agenda de contactos políticos. Es la sospecha de una maquinaria paralela moviéndose en torno a investigaciones judiciales, mandos policiales, fiscales y guardias civiles. Una presunta red de influencia que, de confirmarse, golpearía de lleno la credibilidad institucional del Gobierno de Pedro Sánchez.
La “fontanera” que incomoda al PSOE
Leire Díez, exmilitante socialista y ya convertida en uno de los nombres más incómodos para Ferraz, aparece en el centro de una tormenta política que no deja de crecer. El denominado caso de la “cloaca de Leire” ha ido sumando piezas, apuntes, reuniones y nombres que elevan el escándalo mucho más allá de una simple operación de desgaste interno.
La clave está en el patrón que se desprende de las últimas revelaciones: contactos con altas instancias, interés por investigaciones abiertas, movimientos en torno a miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y una obsesión recurrente por quienes tenían en sus manos informes sensibles.