El doctor Cabrera retrata la sumisión ante Begoña Gómez: “Al rector se le caen los calzoncillos”

El psiquiatra forense denuncia la “cultura del aplauso” que permite prosperar a quienes se benefician del poder: “Los malos son malos porque hay muchos que miran hacia otro lado”

Publicado por

Creado:

Actualizado:

El doctor José Cabrera ha vuelto a dejar una de esas intervenciones que no pasan desapercibidas. Fiel a su estilo directo y sin filtros, el conocido psiquiatra forense ha cargado contra el entramado de silencios, favores y complicidades que, a su juicio, habría permitido a Begoña Gómez desenvolverse durante años dentro de la Universidad Complutense de Madrid.

“Estos malos son malos porque hay muchos que aplauden a estos malos, que miran a otro lado”, sentenció Cabrera durante su participación en un programa de Cuatro, en un fragmento difundido en redes sociales.

Sin embargo, el momento más contundente llegó cuando puso el foco sobre el rectorado de la universidad pública madrileña y la aparente fascinación que habría provocado la cercanía con el Palacio de la Moncloa.

“Esta señora llega al rector de la Complutense y a este se le caen los calzoncillos por tomar café en Moncloa”, afirmó el doctor.

La Universidad, rendida ante el poder

La frase, tan gráfica como demoledora, resume el diagnóstico de Cabrera: los escándalos no avanzan únicamente por la actuación de sus protagonistas, sino gracias a la colaboración, la cobardía o el interés de quienes deberían poner límites.

El psiquiatra forense no centró su crítica exclusivamente en la esposa de Pedro Sánchez. También apuntó contra los responsables institucionales que, deslumbrados por una invitación o por la proximidad al poder político, renuncian presuntamente a ejercer el control que les corresponde.

El caso de la cátedra extraordinaria dirigida por Begoña Gómez en la Complutense ha quedado rodeado de interrogantes sobre la utilización de recursos universitarios, la gestión de sus actividades y el desarrollo de un software financiado y elaborado en el entorno de la institución académica.

La propia universidad ha reclamado judicialmente una compensación superior a los 113.000 euros por el perjuicio que sostiene haber sufrido en relación con esa plataforma informática.

“Los que aplauden y los que miran hacia otro lado”

Para Cabrera, el verdadero problema es esa “cultura del aplauso” que convierte la cercanía al poder en un salvoconducto. Una dinámica en la que algunos responsables públicos dejan de hacer preguntas, rebajan controles o permiten situaciones que difícilmente tolerarían a cualquier ciudadano corriente.

Su reflexión ha encontrado un amplio eco en redes sociales, donde numerosos usuarios han celebrado que señalara no solo a quienes protagonizan los escándalos, sino también a quienes contribuyen a que prosperen.

Porque, según el diagnóstico del doctor, los abusos no se sostienen solos. Necesitan instituciones dóciles, responsables complacientes y espectadores dispuestos a guardar silencio.

Cargando contenidos...

Y mientras haya quien pierda la dignidad institucional por un café en Moncloa, el poder seguirá encontrando las puertas abiertas.