Perturbadora confesión en plenas vacaciones de Vicente Vallés sobre su estado emocional

El líder de los informativos españoles de la noche habla sobre su éxito profesional en Antena 3 pero también del alto precio que tiene que pagar

Vicente Vallés, en la capilla ardiente por Fernando Ónega en Madrid.Europa Press

Publicado por

Creado:

Actualizado:

Vicente Vallés está acostumbrado a convivir con la presión, las cámaras y los focos. Cada noche se convierte en uno de los rostros más reconocibles de la televisión española y durante años ha demostrado en Atresmedia una enorme capacidad para mantener la serenidad incluso en los momentos informativos más complicados. Pero existe una faceta de su vida que no resulta tan sencilla de gestionar: la de padre.

El periodista de Antena 3 ha hablado con una sinceridad poco habitual sobre las dificultades que encuentra para conciliar su exigente profesión con su vida familiar. Su horario, especialmente complicado por su trabajo en los informativos nocturnos, le impide disfrutar de sus hijos tanto como desearía y esa situación empieza a pesarle especialmente ahora que el pequeño de ellos, Daniel, se encuentra en plena adolescencia.

La confesión la recoge The Objective, que ha entrevistado al periodista y pone el foco en esa dimensión mucho más personal de uno de los presentadores de informativos más conocidos de España. Vallés reconoce que su horario es “tremendo” y admite sin rodeos que la situación “la llevo mal emocionalmente”.

No es una frase cualquiera. Detrás de esas palabras hay probablemente uno de los conflictos más difíciles para cualquier padre: saber que el tiempo pasa y que determinadas etapas de los hijos no regresan. Vallés afronta precisamente ahora la adolescencia de su hijo menor, una época en la que la presencia de los padres adquiere una importancia especial y en la que cualquier ausencia puede vivirse de una manera diferente.

La televisión tiene sus horarios, sus exigencias y sus servidumbres. El problema es que la vida familiar no entiende de escaletas ni de cierres de edición. Mientras el periodista prepara cada noche la actualidad del día, sus hijos están creciendo, cambiando y construyendo su propia personalidad.

Y ahí aparece el drama que Vallés reconoce abiertamente. No parece que le preocupe perderse una cena o una tarde concreta. Lo que le duele es la sensación de estar perdiéndose momentos de sus hijos que no podrá recuperar.

El propio periodista ha explicado que su jornada profesional hace especialmente difícil la conciliación. Su trabajo le obliga a dedicar buena parte del día a la preparación y presentación del informativo, precisamente cuando muchas familias están disfrutando de las últimas horas de la jornada.

La situación se vuelve todavía más delicada cuando se trata de un hijo adolescente. Daniel está atravesando una etapa completamente distinta a la infancia y Vallés es consciente de que necesita encontrar fórmulas para estar más presente. No se trata únicamente de cantidad de tiempo, sino también de acompañar, escuchar y compartir esas pequeñas cosas que terminan construyendo la relación entre un padre y un hijo.

La confesión resulta especialmente llamativa porque Vallés pertenece a una generación de periodistas acostumbrada a proteger con enorme celo su vida privada. Su faceta profesional ocupa prácticamente todo el espacio público, mientras que sus circunstancias familiares suelen quedar en un segundo plano.

Precisamente por eso adquieren tanta fuerza sus palabras. No es habitual escuchar a una figura tan reconocida admitir públicamente que lleva mal emocionalmente una situación provocada por su profesión.

Cargando contenidos...

Y quizá ahí esté la parte más humana de su relato. El hombre que cada noche aparece ante millones de espectadores en Antena 3 Noticias transmitiendo seguridad y tranquilidad reconoce que, cuando se apagan las cámaras, existen asuntos que también le generan dudas, frustración e incluso cierta culpa.