Trato de favor a Sarah Santaolalla: seguirá cobrando de TVE aunque fiche por La Séptima

Ser una de las ‘capitanas’ del equipo de opinión sincronizada del sanchismo tiene premio de Moncloa: seguir llevándose dinero público pese a irse a otro canal. Pluriempleo

Pedro Sánchez besa a Sarah Santaolalla, en un acto del 8-M.Europa Press

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TVE parece dispuesta a hacer un esfuerzo poco habitual para no desprenderse de Sarah Santaolalla. La tertuliana ha recibido una oferta de La Séptima, el nuevo canal que tiene previsto comenzar sus emisiones el próximo 5 de noviembre, pero su posible incorporación a la nueva cadena no supondría necesariamente su salida de la televisión pública. RTVE quiere mantenerla en sus programas y está dispuesta a buscar la fórmula para que pueda compatibilizar ambos trabajos.

La operación resulta especialmente llamativa porque lo habitual cuando un profesional se incorpora a otra cadena es que tenga que reorganizar su agenda y, en función de las condiciones contractuales, abandonar o reducir sus colaboraciones anteriores. En este caso, sin embargo, TVE habría optado por adaptarse a Santaolalla, buscando los huecos que le deje su nueva actividad para mantener sus apariciones en la televisión pública.

La información es de El Confidencial Digital, que desvela que La Séptima ha realizado una oferta a Santaolalla para incorporarla a su plantilla y que RTVE le habría trasladado su disposición a seguir contando con ella pese a su fichaje por el nuevo canal. La fórmula pasaría por adaptar sus intervenciones en la televisión pública a los espacios libres que tenga en su nueva agenda.

Y aquí aparece el elemento que convierte la noticia en algo especialmente significativo: el trato de favor que supone que sea la televisión pública la que se amolde a las necesidades profesionales de una de sus colaboradoras. No se trata únicamente de que TVE quiera conservar a una tertuliana que considera valiosa; se trata de que estaría dispuesta a reorganizar sus apariciones para hacer compatible su presencia en RTVE con su trabajo en una cadena privada.

Santaolalla se ha convertido en uno de los rostros habituales de la tertulia política de RTVE. Su presencia en espacios de la cadena pública ha ido creciendo en los últimos tiempos y forma parte de una nómina de colaboradores que participan en distintos programas de actualidad. Precisamente por ello, la decisión de mantenerla pese a su incorporación a La Séptima resulta reveladora de la importancia que la dirección concede a su continuidad.

El nuevo escenario plantea además una pregunta evidente: ¿por qué TVE necesita conservar a Santaolalla hasta el punto de adaptar su parrilla a sus compromisos externos? La respuesta parece estar en la consideración que la cadena tiene de su perfil televisivo y de su aportación a las tertulias.

Pero también abre un debate sobre los criterios con los que RTVE gestiona a sus colaboradores. Cuando se trata de una televisión financiada con dinero público, cualquier decisión que implique condiciones especiales o una flexibilidad poco habitual está llamada inevitablemente a generar preguntas.

La Séptima, por su parte, prepara su desembarco en el panorama audiovisual español con el objetivo de competir en un espacio informativo y de opinión. El fichaje de Santaolalla supone para el nuevo canal incorporar a un rostro ya conocido por los espectadores, mientras que para RTVE mantenerla significa evitar perder una de sus piezas habituales.

El resultado es una situación cuando menos curiosa: Santaolalla podrá dar el salto a una nueva televisión sin tener que abandonar la pública, y será TVE la que ajuste sus intervenciones para hacer posible esa doble actividad.

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Un movimiento que, más allá del futuro profesional de la tertuliana, vuelve a poner bajo el foco la política de colaboradores de RTVE. Porque cuando una televisión pública está dispuesta a hacer encaje de bolillos para no perder a una profesional que ficha por otra cadena, el interrogante sobre si estamos ante una simple decisión de programación o ante un trato especialmente privilegiado resulta inevitable.