Dos ceutíes desmontan al Kioskero de Podemos en directo: «Llámame racista» y «todos habláis y mentís»

María José y Yoli trasladaron a ‘Código 10’ la indignación de una ciudad que se siente abandonada y dejaron al dirigente de Podemos y a la senadora socialista frente a una realidad imposible de maquillar

Código 10

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Dos mujeres, una conexión en directo y un repaso sin argumentarios ni consignas de partido. María José y Yoli, vecinas de Ceuta, se convirtieron en las inesperadas protagonistas de Código 10 al enfrentar a Pablo Fernández y Susana Díaz con la situación que, según denunciaron, padecen los habitantes de la ciudad autónoma desde la avalancha migratoria.

Las dos ceutíes pusieron palabras al hartazgo de una población que se siente abandonada por el Gobierno. Y lo hicieron ante dos representantes de la izquierda que comprobaron cómo sus discursos chocaban contra el testimonio de quienes viven la crisis desde primera línea.

«Llámame racista como se lo has llamado a Noelia»

El primer encontronazo tuvo como protagonista a Pablo Fernández. El secretario de Organización de Podemos admitió que Ceuta se encuentra en una situación «absolutamente crítica», acusó al Gobierno de una «inacción total» y calificó lo ocurrido como un ataque de Marruecos contra España. Sin embargo, trató de desviar el debate hacia Estados Unidos e Israel, a los que señaló como socios tanto de Marruecos como del PP y Vox.

María José no permitió que el dirigente morado escapara por esa tangente. «Pablo, una cosita: llámame racista como se lo has llamado a Noelia. Primero los españoles, luego los que vengan de fuera», le espetó en referencia al anterior choque de Fernández con otra vecina de Ceuta.

El podemita respondió recurriendo a su argumentario habitual: «Yo creo que primero las personas, independientemente del color de su piel y de su procedencia». Pero la ceutí desmontó la frase con una réplica mucho más difícil de responder: «Primero las personas sin que me quiten mis derechos. Yo soy una persona. Para que ellos tengan sus derechos, a mí me han quitado los míos». El tenso intercambio fue recogido por Código 10.

María José no estaba hablando de teorías abstractas, sino del miedo a caminar por determinadas zonas, de los vecinos que no se atreven a salir de sus casas y de unas Fuerzas de Seguridad que, según denunció, trabajan sin los medios suficientes. Frente a esa realidad, la etiqueta de «racista» utilizada con tanta facilidad por Podemos perdió toda su fuerza.

Susana Díaz también recibió su ración

La senadora socialista Susana Díaz tampoco salió indemne. María José le pidió directamente que los dirigentes del PSOE que no se consideran sanchistas dejaran de guardar silencio y comenzaran a defender públicamente a España y a los ceutíes.

«Me gustaría escuchar a más gente dentro de vuestro partido que es del PSOE, que no es sanchista, defender a España. Basta ya de dobleces, de intentar jugar a dos bandas. Lo que está haciendo Sánchez con el PSOE es hundirlo y lo estáis consintiendo», le recriminó ante la atenta mirada de la expresidenta andaluza.

El golpe más duro llegó después: «Ojalá Ceuta sea el principio del fin de esta clase política, porque aquí todos habláis y mentís y el pueblo se calla». La vecina reclamó a los «socialistas de bien» que salieran a la calle y recordó que el PSOE no pertenece a Pedro Sánchez, sino también a trabajadores y familias que pagan sus impuestos. Cuatro recogió íntegramente el mensaje dirigido a Susana Díaz.

«Se acabaron las risas»

Yoli añadió otro episodio especialmente incómodo para el Gobierno. Según el relato que unos amigos le trasladaron, Ángel Víctor Torres y Elma Saiz se encontraban cenando distendidamente en un restaurante cuando comenzaron a sonar sus teléfonos, coincidiendo con la revelación en Código 10 de los informes policiales sobre las advertencias previas a la avalancha.

«Se acabó la fiesta. Se han levantado y han salido corriendo», explicó Yoli, dejando claro que ni ella ni María José habían presenciado personalmente la escena. Según sus conocidos, algunas personas despidieron a los ministros con una frase demoledora: «Venga, que ya es hora de ir a trabajar».

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La noche dejó así una fotografía incómoda para la izquierda: Pablo Fernández refugiado en sus consignas, Susana Díaz obligada a escuchar el reproche contra el silencio socialista y dos vecinas de Ceuta expresando lo que buena parte de la clase política lleva semanas intentando rebajar. Esta vez, el relato se encontró de frente con la realidad.